“El camino es la obra pública y más ingresos a sectores de menos recursos”

Andrés Tavosnanska
El 18 de mayo de 2009

Para este discípulo de Jorge Swarzer, es posible aplicar una devaluación pero debe ir acompañada por una “agresiva política fiscal que impulse la demanda y compense los efectos distributivos”. De ese modo, se podría “contribuir a retomar el sendero de crecimiento”.

Economista egresado de la UBA. Integró el Centro de Estudios de la Situación y Perspectivas de la Argentina. Allí elaboró, junto a otros economistas, los documentos “Productividad y progreso técnico y económico. Términos del intercambio en el agro argentino, 1980-2007” y “La actividad productiva en 2007. Un crecimiento que se consolida”.

– Algunas evaluaciones económicas dijeron en diciembre pasado que en marzo se desbarrancaba el país. Eso no ocurrió, ¿por qué?

–No se desbarrancó porque, a diferencia de muchos otros casos, el crecimiento en el país no estuvo en estos años sostenido por una mezcla de endeudamiento y burbujas financieras. Argentina mostró en los últimos años que se puede crecer gracias a un mercado interno en veloz expansión -impulsado por la creación de empleo, la mejora del salario real y la inversión productiva- combinado con un fuerte incremento de las exportaciones. Demostró, además, que este crecimiento se puede financiar con los recursos del país. El abandono del modelo neoliberal con eje en el endeudamiento externo puso al país en una situación de mayor fortaleza para afrontar la crisis internacional. La política de tipo de cambio competitivo permitió recorrer un sendero de desendeudamiento y acumulación de divisas que sirvió en estos meses de turbulencia para evitar una crisis de balanza de pagos a pesar de la impresionante fuga de divisas que sufre el país.

–¿Qué cree que ocurrirá en el próximo semestre con el empleo, la actividad industrial, el consumo y la construcción?

–La actividad en el segundo semestre dependerá de las medidas que se tomen para reactivar el mercado interno y de la profundización o reversión de la crisis en el resto del mundo. Hasta el momento, las medidas que mayor repercusión tuvieron para evitar un derrumbe de la actividad y el empleo fueron las orientadas, por un lado, a evitar despidos y cierres de empresas y, por el otro, a proteger el mercado interno mediante la instauración de licencias no automáticas en nuevos sectores. Si bien estas medidas sirvieron para amortiguar la caída, desde el último trimestre del año pasado se verifican disminuciones en el nivel de actividad, la producción industrial y el empleo. Para que en el segundo semestre la economía se reactive es necesario avanzar en políticas para impulsar la demanda efectiva. En ese sentido, el mejor camino son las obras públicas y las transferencias de ingresos hacia los sectores de menores recursos. Si predomina una actitud conservadora, que piensa más en cuidar las cuentas fiscales que en reactivar la economía, la recesión va a continuar.

–¿Debería moverse el tipo de cambio? ¿Cómo y por qué?

–El incremento del tipo de cambio hoy puede ser útil para recomponer la competitividad de la industria y detener la fuga de u$s5 mil millones por trimestre, que se disparó con la crisis financiera pero que se debe en gran medida a las expectativas de devaluación. Eso permitiría evitar la venta barata de reservas y hacer una suba controlada del tipo de cambio. El peor escenario posible sería liquidar ahora, a bajo precio, las reservas y tener que devaluar después ante la presión del mercado en un contexto donde el Banco Central tenga mucha menor capacidad de intervención. El problema es que la devaluación puede tener efectos recesivos por su impacto regresivo en la redistribución del ingreso. Por ello, la devaluación sólo puede contribuir a retomar el sendero de crecimiento si va de la mano de una agresiva política fiscal que impulse la demanda y compense los efectos distributivos.

–¿Los actuales precios de la soja le permitirán al Gobierno cerrar sin problemas el programa financiero?

–La recuperación de los precios de la soja contribuyen a aliviar el programa financiero al asegurar una mayor provisión de divisas y mejorar la recaudación por retenciones. También son de vital importancia los swaps acordados con China y Brasil y los créditos que puedan aportar los organismos multilaterales para asegurar la disponibilidad de divisas en caso de emergencia. Sin embargo, más allá del cierre del programa financiero de este año, hay que comenzar a instrumentar políticas para evitar que si se logra reactivar la economía nos encontremos en poco tiempo con la restricción externa. Actualmente el superávit comercial es sostenido por la disminución de las importaciones que provoca la caída del consumo, la producción y la inversión. Para sostener el superávit comercial con la economía en crecimiento se necesita profundizar la promoción de exportaciones y pensar políticas para sustituir importaciones.

Por Pablo Waisberg

Fuente: Buenos aires economico http://www.elargentino.com/nota-414...