Esta columna trae una entrevista con Bernard Thibault, ex secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT) de Francia y miembro del Grupo de los Trabajadores en el Consejo de Administración de la OIT. En la entrevista, Thibault analiza la crisis desencadenada en la OIT en 2012,

Luego de enfrentar despidos y detenciones por parte de la empresa Arauco, Argentina, los trabajadores del sindicato SOEP reclaman el reintegro de sus compañeros y mejores condiciones laborales. IndustriALL se solidariza con los trabajadores y los respalda para que luchen por sus derechos. 

El Sindicato de Obreros y Empleados Papeleros (SOEP) de Misiones actualmente reclama que reintegren a los 20 trabajadores despedidos de la empresa de celulosa Arauco. El SOEP está adherido a la Federación de Trabajadores de la Energía, Industria, Servicios y Afines (FeTIA), quien a su vez es afiliada a IndustriALL Global Union.  También piden mejores condiciones de trabajo porque aseguran que existe insalubridad laboral.

Es un hecho que las innovaciones y los cambios relacionados con la organización del trabajo conllevaron alteraciones del mercado laboral, por las que algunos estándares internacionales de trabajo se han vuelto obsoletos, para dar lugar a demandas por nuevos derechos. Pero esto no justifica las presiones ejercidas sobre la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para que sea bajada del estatus de organismo internacional al de una agencia del sistema de Naciones Unidas, ni tampoco los cuestionamientos del derecho de huelga como parte del Convenio 87 sobre la libertad de asociación, a pesar de la defensa de este concepto que la OIT ha sostenido a lo largo de más de sesenta años. 

A juzgar por los compañeros del SUTNA que participaron del reciente Encuentro Internacional sobre la situación de la industria automovilística impulsado por la Fundación Friederich Ebert, IndustrALL e IGMetall, la experiencia en Berlín, Alemania, resultó “altamente positiva”.