“La derecha se quedó sin su Norte”

ENTREVISTA CON EL FILOSOFO Y ANALISTA INTERNACIONAL EMIR SADER
El 23 de marzo de 2009

Según Sader, la derecha latinoamericana dejó de tener una alternativa para ofrecer y perdió la orientación de Estados Unidos. El experto brasileño señala que los gobiernos progresistas de la región tienen como más férreo opositor a los medios.

Emir Sader pertenece al reducido grupo de pensadores latinoamericanos que prefieren ver el vaso medio lleno. Aunque en su rostro se nota que no es un ferviente defensor, no le gusta criticar a los gobiernos más moderados de la región, especialmente el de Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández. “La oposición a esos gobiernos no está a la izquierda, sino a la derecha. El intelectual puede decir lo que se le dé la gana, pero la realidad te polariza”, señaló el filósofo brasileño, en su oficina en la sede porteña de Clacso, el centro de estudios latinoamericanos que dirige.
–Usted habla de tres monopolios en América latina: el de las armas, el dinero y la palabra. Este último, según su análisis, es el más sólido.
–Es más que el control de la palabra y la información; es el monopolio de un estilo de vida. Es el estilo de vida Hollywood, que nos dice quién es bueno, quién es malo, qué debemos consumir… nadie le disputa la hegemonía a ese enorme aparato. La mayor fortaleza de Estados Unidos no es su fuerza militar ni su fuerza económica… es su cultura
–Pero el monopolio de la palabra también se refiere a los grandes medios de comunicación locales.
–Sí. En Brasil casi toda la prensa cotidiana es parte de una oposición sólida al gobierno de Lula. Sin embargo, el presidente tiene 84 por ciento de apoyo y sólo cinco por ciento de rechazo. Para los gobiernos progresistas de la región, los medios son hoy el frente opositor más sólido. En muchos países, Argentina entre ellos, son unos puñados de familias que se pasan las empresas de padres a hijos. Identifican la libertad de prensa con la prensa privada; determinan si un país es democrático si tiene elecciones, partidos políticos y… empresas privadas.
–Ante el aparente debilitamiento de la derecha, ¿esos medios de comunicación están ocupando el rol de opositores?
–¡Es que son políticos! Las derechas latinoamericanas se quedaron sin su Norte. No tienen una alternativa clara para ofrecer y perdieron la orientación de Estados Unidos. Localmente sólo les queda el enfrentamiento con los gobiernos, con el proyecto de integración regional. Como no tienen planteamientos propios, sólo pueden combatir e inviabilizar los avances de los gobiernos, que a pesar de no ser iguales la mayoría comparte un rechazo abierto a los Tratados de Libre Comercio. Además, hoy más que nunca, Estados Unidos no es un buen socio.
–¿No hay posibilidad de un acercamiento comercial con Estados Unidos bajo el nuevo gobierno de Barack Obama?
–Lo que plantearon Obama y Lula en la reunión en Washington fue el saneamiento de los bancos y la expansión del crédito, no la promoción del comercio. Y en la reunión de Trinidad y Tobago tampoco va a ser el tema central. La cumbre va a empezar así: “Good morning mister president… and Cuba?” Ahí veremos qué tipo de estadista es el nuevo presidente norteamericano.
–Para usted, Venezuela y Bolivia están viviendo un posneoliberalismo. ¿Argentina también? –Brasil, Argentina y Uruguay tienen hoy gobiernos contradictorios. Menem era absolutamente coherente, como lo era Cardoso. Hoy son más contradictorios; heredan modelos y los mantienen en parte. Conservan el modelo financiero, los agronegocios; pero no el modelo económico porque retoman las políticas de desarrollo, que habían sido sustituidas por la estabilidad monetaria. En lo que cambian –política exterior, programas sociales– son mejores. Frente a esto, en Brasil la izquierda adoptó dos opciones. Una es decir que Lula es el mejor administrador de neoliberalismo y, por lo tanto, hay que destruirlo para poder construir una izquierda sana, pura… Esa es una posición derrotada porque pelea contra la realidad. Lula no es Cardoso. La otra posición es que es un gobierno contradictorio, con un sector progresista y un sector conservador. Uno tiene que sumarse a uno de ellos y pelear porque ese predomine. La oposición a esos gobiernos no está a la izquierda, sino a la derecha. El intelectual puede decir lo que se le dé la gana, pero la realidad te polariza.

Por María Laura Carpineta

Fuente: Pagina 12 http://www.pagina12.com.ar/diario/e…

 

 

La actual globalización exige un nuevo paradigma de cooperación

Entrevista con Leonardo Boff, teólogo y militante social brasilero
El 17 de marzo de 2009

Si la globalización es la lógica predominante en el planeta; si la tierra es el espacio común único, y los seres humanos una especie profundamente interdependiente; entonces la antigua noción de cooperación Norte-Sur debe ser redefinida. «Es el momento de encontrar un nuevo paradigma, que supere lo viejo y dinamice lo nuevo. Debe ser un eje esencial de las relaciones planetarias», enfatiza Leonardo Boff, teólogo de la liberación, uno de los más prominentes pensadores latinoamericanos contemporáneos. En esta entrevista exclusiva Boff apuesta a un «Contrato social universal,» donde imperen relaciones justas, una cultura del diálogo- consenso, y, particularmente, una cooperación realmente solidaria.

 

P: La humanidad vive en un planeta cada vez más global. ¿Cuál es el desafío presente y futuro de la relación entre hemisferios, continentes y hombres?

R: Esta globalización significa una nueva etapa de la historia de la humanidad y de la tierra que se caracteriza por que todos los pueblos, culturas, tradiciones, religiones se encuentran en un lugar único, la casa común, el planeta tierra.

Entonces, debemos compartir. No hay otra alternativa. Este concepto, tal vez, constituye el aspecto singular de este momento. Como nunca, hoy, el ser humano se reconoce como una especie, una familia, que habita un espacio que tiene recursos limitados, con superpoblación y en una tierra que se muestra enferma dado al calentamiento global y el desequilibrio pronunciado de los ecosistemas.

Esta constatación global exige una solución global. Una acción global sólo puede resultar de la colaboración, de la solidaridad que cada cultura, religión, ser humano, persona, iglesia, país, pueda promover en beneficio de la totalidad.

Por lo tanto, la actual globalización exige una nueva cooperación y solidaridad.

La cooperación rige el universo

P: Es decir…

R: Sin la cooperación y la solidaridad quedaríamos presos del viejo paradigma que se caracteriza por la competencia y no por la colaboración. Un mundo de conflictos, enfrenamientos, de una gran acumulación de riquezas por una parte minúscula en detrimento de la exclusión de la otra parte mayoritaria.

Pienso que por primera vez, dada la magnitud de la crisis, se da la posibilidad de entender que los recursos de la tierra deben ser distribuidos en forma equitativa entre todos los seres humanos. Eso exige una gestión global y consciente de los recursos con que contamos. Y ahí la categoría central de la cooperación y la solidaridad. Conceptos que no dependen de la virtud individual que uno pueda o no tener. Una cooperación y solidaridad en el marco del trasfondo de lo que nos confirman los astrofísicos, los biólogos, los científicos en general. Quienes afirman que la ley más universal del universo es la cooperación de todos con todos. Como decía el físico alemán Heisenberg la ley máxima es que todo tiene que ver con todo, en cualquier momento y circunstancia. El todo es hecho con la suma de los entes virtuales y reales. El conjunto de energías del conjunto de los seres. Y allí rige la cooperación y la solidaridad de unos con otros para que todos puedan vivir y coexistir asegurando el respeto de la biodiversidad.

P: ¿Sostiene la figura del planeta como casa común y los seres humanos, no importan en que continente, como la gran familia humana?

R: La noción del Estado-Nación existe y tiene su función, pero en cierta forma es una categoría del pasado. Ahora, la Nación única es la tierra. Y todos los seres humanos son ciudadanos de la misma. Conservando las experiencias que ellos han hecho a lo largo de siglos, en sus culturas, ecosistemas, mundo de valores y espiritualidades. Todos aportan y comprueban que esas dimensiones son todas humanas. Significa que el ser humano puede ser humano de mil formas diferentes. Que no hay una sola forma occidental y cristiana. El conjunto de esas manifestaciones diversas son dignas, expresan la riqueza de lo que significa el ser humano. Y ahí aparece la familia humana, con distintos rostros, hermanos y hermanas, formas de vivir diferentes, pero todos como miembros de la misma. Hay muchas especies de seres vivientes. Entre ellas el ser humano, que forma dicha familia. Y el gran sueño de la familia, por pequeña que sea, es reunirse, celebrar juntos, festejar la generosidad de la naturaleza. Y este es el sueño de la familia humana que se sienta alrededor de la mesa de la casa común, para disfrutar lo que la tierra puede ofrecerle y los bienes culturales que hemos creado. Y entonces, en ese caso, la familia se sentirá contenta. No en un valle de lágrimas sino en un terreno de bienaventuranzas.

El viejo paradigma de la cooperación

P: Diferentemente a su visión humana y humanista de la cooperación, lo que hoy impera, sin embargo, es la reproducción de mecanismos de dominación del Sur por parte del Norte…Y, a veces, en ese marco, la cooperación aparece como una fórmula para tranquilizar conciencias.

R: Es la estrategia del viejo paradigma. Que haya naciones que tengan la hegemonía. Donde una entre ellas es imperial y domina e impone rumbos. Ese paradigma no busca cambiar el sistema sino, a lo sumo, disminuir los efectos negativos del mismo. Y ahí entra la visión tradicional de la cooperación, que no cambia ni las relaciones de poder ni los privilegios. La tierra crucificada, dividida en muchos países, explotada. Con una cooperación existente pero que no constituye el eje mismo de la sociedad planetaria, que sirve para tranquilizar la mala conciencia de algunos, que intenta tranquilizar a los que sufren para que no se rebelen, mientras el sistema que crea marginados se mantiene intacto. Esa visión, pienso, se está desgastando. Y cambiamos rotundamente de rumbo y referentes o vamos hacia un conflicto generalizado.

Globalización, balcanización y cooperación

P: En ese desafío de paradigmas, aparece un concepto -muy debatido en los diversos Foros Sociales Mundiales- de particular peso: el del Sur Global. ¿Cuál es su visión?

R: Hay dos actitudes y tareas importantes. La primera, reforzar los países del Sur para que ellos tengan más fuerza de negociación con el Norte. Reivindicando, por ejemplo, mejores precios de sus productos en el comercio internacional; influyendo sobre las políticas internacionales. La segunda, es darse cuenta que el proceso mundial es contradictorio: existe al mismo tiempo globalización y balcanización.

En ese sentido es muy importante que exista esa articulación del Sur global, porque es justamente en el Sur donde existen todos los elementos que necesita el Norte: agua dulce, petróleo, diversidad. Todo eso está en el Sur pero cada vez más re-colonizado por las empresas multinacionales. Si bien existe esa contradicción Norte-Sur, es importante ver la tierra como la ven los astronautas, como una entidad única y junto con ella la humanidad formando un ente solo. De allí encima, no se ven las diferencias Norte-Sur, si este ser es católico o musulmán…

Y en el nuevo paradigma es fundamental esa visión. E impedir lo que promueve la explotación actual de recursos: la bifurcación de la gran familia humana. El gran riesgo hoy es que los poderosos construyan un Muro de Berlín que separe el Norte y el Sur. Que utilicen todas las tecnologías y avances como la biotecnología o la nanotecnología, para que en el Norte se viva hasta los 130 años, dejando al resto de la humanidad afuera. Y pienso que uno de los desafíos humanísticos clave hoy – que incumbe también a las iglesias- es el de mantener unida la familia humana, impedir la bifurcación.

Y aquí vuelvo a insistir en el valor del nuevo concepto de cooperación. No debemos pensarlo como un dato más. Sino como un proyecto personal y colectivo, que anime la relación entre los pueblos y mantenga unida la familia humana. De lo contrario habrá profundos desgarramientos.

P: Entendiendo entonces al Sur global como la unión de los marginados tanto del Sur como del Norte…

R: Esta observación es muy importante. No debemos comprender lo del Norte y Sur como categorías sólo geográficas, sino sociológicas. Y es esencial la unión de ese Sur global porque le da fuerza al grito contra la injusticia. Sería importante definir une especie de diplomacia popular. Que los pueblos se visiten, se encuentren, se sientan, vean las respectivas voluntades de amar, de construir…Y ahí desaparecerán rápidamente los preconceptos. Descubrimos que todos somos humanos, frágiles, llenos de deseos, que queremos la felicidad. Y que todo eso vale mucho más que una nutrida cuenta en un banco. Y que el ser humano es mucho más importante que cualquier proyecto tecnológico. Todo eso es sólo posible, insisto, a partir del contacto de piel con piel. ¿Porqué no promover un verdadero Contrato Social Mundial, que hoy por hoy no existe. Un Contrato que nazca desde abajo, desde los pueblos.

Una nueva cosmovisión

P: ¿Podría definir más ese nuevo paradigma de sociedad planetaria? ¿Algunos conceptos esenciales de la misma?

R: Más que preceptos o reglas me parece que hay que pensar direcciones y rumbos.

En primer lugar, el convencimiento de que tenemos una sola tierra como casa humana.

Luego, que la tierra-humanidad es una gran unidad. La tierra es vida y no sólo tiene vida sobre ella. Esa tierra-humanidad hay que protegerla porque está amenazada por actividades irresponsables de los seres humanos, especialmente en los últimos trescientos años al generalizarse un modo de producción industrialista.

En tercer lugar, la ética fundamental es la del cuidado. Todo lo que vive exige un cuidado. Nosotros mismos no existiríamos sin el cuidado de nuestras madres al nacer.

Otro punto clave, es desarrollar la compasión. No como piedad sino promoviendo la capacidad de sentir como el otro. Y crear estructuras que permitan que la tierra pueda existir.

El quinto aspecto, es el de la responsabilidad universal. Darnos cuenta de las consecuencias de nuestros actos. No podemos impulsar una guerra hoy porque significaría la destrucción de la especie humana. No podemos usar los organismos genéticamente modificados porque producen consecuencias enormes a la estructura de la vida. Eso implica promover una ética de la vida. Y tener en cada país o región cuerpos éticos que estudien las consecuencias de los actos. Impulsar una ciencia con conciencia. No una ciencia para el desarrollo sino para la vida, que sea buena para las grandes mayorías.

Complementariamente, y un sexto aspecto, estoy convencido que una ética no se impone si no hay un áurea de espiritualidad. Un sentido más amplio de la vida. Estamos enganchados con algo que trasciende el mundo, somos seres en una serie infinita de acción que sólo descansan cuando identifican esa realidad más trascendente y ven lo que está por detrás. Permitiendo que la vida continúe. Poniendo orden en el caos del universo. Algo que los seres humanos respeten y valoren. A esto las religiones le han dado como nombre «Dios». En todo caso sin esa espiritualidad el ser humano siente un vacío enorme.

Y una advertencia: es bueno que las culturas desarrollen todo eso. No hay que dejar que la espiritualidad sea el monopolio de las religiones, sino un dato antropológico.

La cooperación «piel a piel»

P: Volviendo al plano de la cooperación. Hablaba anteriormente de la importancia del contacto «piel a piel» para la construcción de una nueva cultura planetaria. Hay una tendencia en el Norte de subestimar la cooperación que promueve el intercambio entre personas. Lo que más se valora es la transferencia tecnológica y los resultados cuantitativos-mesurables.

R: La crítica viene de un viejo modelo de desarrollo sólo material, que busca sobre todo eficiencia, que ve las relaciones objetivas con la naturaleza como más importante que las transformaciones sociales. Y eso es una visión débil. Porque en verdad el garante de la felicidad del ser humano, que unifica la familia humana, no es el cúmulo de bienes materiales, una tecnología más desarrollada, sino el sentimiento de felicidad, de autoestima, de reconocimiento , de respeto, de amor entre personas y pueblos. Eso no está en el banco ni en la bolsa de valores sino en el corazón humano.

Hay una lucha entre dos paradigmas que también toca la cooperación. El viejo, es materialista, calculista, eficientista.

En realidad necesitamos tecnología, ciencia, producción. No queremos ser obtusos en nuestros pensamientos. Pero queremos un modelo donde la ciencia pueda integrar la poesía, donde la producción se integre con la celebración y la fiesta. Una combinación compleja que hace la plenitud del ser humano.

P: Otra tendencia de la cooperación no logra trascender la relación marco Norte-Sur. No entiende que hay un verdadero potencial en el intercambio Sur-Sur y que hay nuevos espacios, como el de las redes mundiales, el de los foros sociales, que potencian significativamente una forma futura de cooperación diferente…

R: Es contradictorio para esa tendencia aceptar nuestra cosmovisión, porque es anti-sistémica. Y esas categorías tan válidas como la del intercambio, enriquecimiento intercultural mutuo, etc. no caben en el universo mental de los que defienden números, cuentas, rentabilidad.

Es esencial construir una plataforma común, humana, basada en el diálogo. Lo que puede facilitar el diálogo del gran gerente de una transnacional helvética y una persona de la base en un país latinoamericano no es la racionalidad, sino la razón sensible, la inteligencia emocional.

Dado que el mundo está globalizado hay que generalizar el aparato de conversación. Todo el mundo conversando, intercambiando. Y sobre esa base, acentuar los puntos comunes, las convergencias en la diversidad.

La concepción que no prioriza este intercambio interpersonal, muchas veces termina apostando a la violencia como vector de imposición, sea militar, ideológica, informativa etc.

P: Una reflexión final…

R: Compartir con ustedes un convencimiento que creo que es mutuo. En mi caso, luego de tantos años de luchas, muchas de ellas perdidas porque el sistema nos venció más de una vez, rescato dos elementos importantes. Uno, que a pesar de todo, hemos seguido, perseveramos, continuamos, sin conceder nada. La otra, que nos consideramos semilla. Ya eso es importante. Para que juntos con otros la convirtamos en árbol grande…

Sergio Ferrari, Beat Tuto Wehrle Entrevista realizada con motivo de los 50 años de E-CHANGER (Intercambiar):

 

Combatir la desigualdad es la forma más eficaz de enfrentar la crisis

Entrevista de Carta Maior a James K. Galbraith 15/03/09
El 16 de marzo de 2009

“Lidiar con la pobreza, en realidad, es la forma, más eficaz de lidiar con la crisis económica, mucho más eficaz que la estrategia de dar dinero a los bancos o a las grandes empresas. Es así como se restauran los flujos de renta, de capital, y la capacidad de tomar crédito de la población y del sistema como un todo.”

En el marco del Seminario sobre el Desarrollo, organizado por el gobierno brasileño, Tiago Thuin y Clarissa Pont entrevistaron al economista norteamericano James Galbraith. El profesor James Galbraith, director del Proyecto Desigualdad en la Universidad de Texas- Austin, no es solamente el heredero de un nombre ilustre (su padre, fue uno de los economistas más influyentes de los Estados Unidos en la posguerra). Él fue uno de los primeros en prever la actual crisis económica, ya en 2004, y por eso es percibido cada vez con mayor atención por la prensa y el gobierno norteamericano. Su libro “El Estado predador: cómo los conservadores abandonaron el libre mercado y por qué los liberales también deberían hacerlo”, está entre los tres más vendidos en la categoría “gobierno” de Amazon.com. En Brasil, para participar del Seminario Internacional sobre Desarrollo organizado por el Consejo de Desarrollo Económico y Social, Galbraith concedió una entrevista a Carta Maior, en la que explica que la crisis, gestada por las políticas irresponsables de desregulación bancaria, está lejos de ser superada; y que el camino de su superación pasa antes por la ayuda a la población en general, principalmente a los más pobres, que por la ayuda a los bancos y a las grandes empresas.

 

CM. ¿Usted piensa que la ayuda económica prevista por el Congreso norteamericano tendrá éxito?

JG. Tengo mis dudas – el paquete de estímulo y de salvataje a los bancos – son complementarios. El estímulo económico depende del salvataje bancario, y el problema de éste es que la táctica, la visión básica por detrás de él, que es de comprar acciones, ofrecer capital a los bancos para lograr que comiencen a prestar nuevamente, está errada. La razón por la cual los bancos no están concediendo crédito es que hay una escasez de buenas oportunidades de inversión, o de tomadores de crédito con garantías apropiadas, con inmuebles valorizados u otras garantías. Y el problema con los bancos es que la cartera de activos vale mucho menos de lo que ellos pensaban que valía. Es una insolvencia sólida y, hasta que se enfrente eso, no habrá reconstrucción del sistema financiero.

CM. Aquí en Brasil, a pesar de que los bancos están en una situación mucho más sólida que en los Estados Unidos, medidas de estímulo al crédito, de capitalización de los bancos, fueron realizadas. ¿Usted piensa que esas medidas tendrán efecto en el sentido de estimular los bancos que ofrecen crédito?

JG. No estoy familiarizado con la situación específica de Brasil, pero considero que la misma idea general se aplica. El crédito carece de una comunidad tomadora de préstamos importantes, que tenga condiciones de tomar empréstitos, y es eso lo que simplemente no está presente en una crisis.

CM. ¿Usted escribió recientemente un libro, El Estado predador, en el cual aboga por la renuncia a las prácticas neoliberales? ¿En su opinión es que la intervención del Estado en la economía vino para quedarse, o es sólo una reacción temporaria de pánico?

JG. Mire, el principal argumento de mi libro es que en los Estados Unidos – y creo que en todas partes – el ideal neoliberal ya había sido abandonado. El gobierno conservador fue un gobierno intervencionista – practicando la intervención a favor de un base estrecha, apadrinando los sectores de la energía, militar y minero, los grandes medios de comunicación y el sector financiero. Grupos muy pequeños pero muy poderosos en la práctica formaban y controlaban el gobierno por un largo período, y el resultado – específicamente en el sector financiero – fue un desmoronamiento completo de la confianza de parte de la comunidad como un todo en la seguridad del sistema, en las reglas que garantizan la seguridad del sistema. Esa es la causa de la explosión de empréstitos subprime cada vez más arriesgados, que a su vez envenenó toda la estructura de los activos de los bancos y toda la economía.

CM. ¿Cree que una regulación financiera más severa, en los moldes de la que fue impuesta en Estados Unidos desde 1933 en adelante, será aplicada a partir de ahora en este país y globalmente?

JG. Sí. Y tiene que ser impuesta a nivel global, trasnacional, y los mecanismos que van por eso en la práctica ya están ahí. La cuestión que propongo, entonces, es que es prematuro pensar en la recuperación de la economía financiera solamente a partir de un sistema regulatorio mejorado. El problema está en que las propias instituciones deben ser reconstruidas, con cuyos activos envenenados tenemos que luchar.

CM. Desde el comienzo de la crisis la lucha contra la desigualdad, que era discutido en foros internacionales y por los gobiernos hasta entonces, quedó en un segundo plano. ¿Existe una opinión de que ese es un asunto del que no hay que preocuparse antes de salir de la crisis? ¿Usted considera que esa actitud es sensata o necesaria?

JG. Ahora bien, ¿Cómo se lucha contra la pobreza, contra la desigualdad? Justamente mediante la red de seguridad social. En la gran depresión del 29, prácticamente toda iniciativa de mayor porte fue un medio para disminuir el riesgo, distribuyéndolo y aumentando el nivel de vida en la base de la pirámide económica. Garantías de depósitos, el sistema de asistencia y seguridad social, las medidas para estabilizar la industria y la agricultura, todo fue en ese sentido, y fue así que los EE.UU. consiguieron salir de la peor fase de la crisis económica. Lidiar con la pobreza, en realidad, es probablemente la forma, más eficaz de lidiar con una crisis económica, mucho más eficaz que la estrategia de dar dinero a los bancos o a las grandes empresas. Es así como usted restaura los flujos de renta, de capital, y la capacidad de tomar crédito de la población y del sistema como un todo.

CM. Hay una opinión, algo difundida, de que el Brasil está mejor ubicado que otros para enfrentar la crisis, y podría hasta superarla en el corto plazo. ¿Cuál es su posición?

JG. Bien, como ya dije, no estoy familiarizado con la situación brasileña, pero considero razonable decir que Brasil está en una posición sólida, comparado con otros países. Sin embargo, ningún lugar de la comunidad global va estar a salvo de los efectos de la actual crisis. Y por eso, es parte de la responsabilidad de los países mayores y más sólidos ayudar a los otros, si quisieran ver una solución efectiva de la crisis global. No puedo decir sí asumirán esa responsabilidad, eso es una cuestión política.

CM. Esta es una crisis que va más allá de la economía. También es una crisis política. ¿En su opinión, cuáles fueron las razones políticas que llevaron a esta crisis?

JG. En los Estados Unidos pasamos por un período de desgobierno. Un abandono de la responsabilidad pública, de la regulación financiera seria. Esa es la raíz de la crisis, de las hipotecas subprime, de los instrumentos basados en esos derivados, profundamente enquistados en el sector financiero; esas cosas no habrían ocurrido con una regulación efectiva, solo pasaron porque el Ejecutivo favoreció a sus compinches y soltó la mano a las responsabilidades públicas reconocidas durante seis décadas.

CM. Nuevamente sobre la cuestión de la desigualdad: en la última década del Siglo XX creció en todo el mundo, tanto en los países que experimentaron recesiones como en los que crecieron de manera explosiva. ¿Usted ve en esta crisis una oportunidad, o un riesgo de que la desigualdad global aumente todavía más?

JG. Bien, en cualquier crisis los pobres van a ser más afectados que los ricos. Pero esta crisis, en particular, puede mostrar una diferencia: los más golpeados han sido los sectores financieros de los países ricos. Aunque al mismo tiempo se puede ver, por ejemplo, una disparidad creciente entre Europa Oriental y Occidental, debido a la manera como las monedas de la Europa Central y Oriental son respaldadas en libras o en euros. Y una de las implicaciones de eso es que además de ser apropiado que los países refuercen sus propias redes de seguridad social, en economías regionalmente integradas, o que aspiren a la integración con los países más fuertes, deben tomar medidas que refuercen ese tipo de políticas para la región como un todo.

James K. Galbraith es profesor de economía en la Lyndon B. Johnson School of Public Affairs, de la University of Texas-Austin. Anteriormente ocupó varios puestos en el Congreso de los Estados Unidos, incluida la dirección ejecutiva del Joint Economic Committee.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/i…

 

Lejos del sindicato

LA ESTRATEGIA DE LAS TELEFONICAS CON SUS TRABAJADORES
El 9 de marzo de 2009

En 1990, antes de la privatización, ENTel. tenía más de 43 mil trabajadores. Hoy, entre Telefónica y Telecom no superan los 20 mil.

– Por Natalia Aruguete (F) [1]

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Pierbattisti: “El capital desglosa cada cuerpo en función de competencias”.

Al momento de ser privatizada, en 1990, la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel) tenía más de 43 mil trabajadores. Hoy, entre Telefónica y Telecom no superan los 20 mil. De éstos, menos del 30 por ciento son ex ENTel, explica el investigador Damián Pierbattisti* [2], autor del libro La privatización de los cuerpos, en diálogo con Cash.

¿Cómo caracteriza la relación que se construyó entre Telefónica de Argentina y sus trabajadores, a partir de la privatización de ENTel?

–Existía una identidad impuesta, negativa hacia los trabajadores del Estado y valorada hacia quienes presentaban los atributos que deseaba el capital. Esta contraposición identitaria jugó un papel fundamental para poder construir una nueva cultura laboral de empresa privada sobre el fondo de una cultura estatal. Esa confrontación entre “viejos” y “nuevos” cumplió un rol de neutralización política de los trabajadores del Estado, al punto de desarmarlos moralmente para llevar cualquier tipo de lucha.

¿Cómo analiza el mecanismo de examen en el tránsito de empresa pública a privada?

–El examen es una técnica congruente con lo que en management se conoce como el “modelo de las competencias”. El capital desglosa cada cuerpo en función de competencias, saberes y conocimientos, que se personifican en la teoría del capital humano. Que un cuerpo presentara la capacidad para la reconversión –demostrara el deseo y la voluntad de reconvertirse– le posibilitaba ser reconvertible y conservar su puesto de trabajo o promocionar. La técnica del examen funcionó para seleccionar cuerpos empleables en función de la nueva cultura laboral. Esta táctica, acorde con los nuevos parámetros productivos que imponía Telefónica, también era congruente con el objeto de mantener a los que ingresaban lo más lejos posible del sindicato.

En este marco, ¿qué rol cumplieron los cursos de capacitación?

–No consistieron en absoluto en capacitar a la gente técnicamente. El objetivo era instalar un cambio de paradigma, socializar la filosofía de la empresa. Son una fuente inagotable del poder disciplinario en nuestra sociedad. Identifiqué una serie de mutaciones del tránsito de una cultura estatal a una privada: se pasó de la noción de “usuario” a “cliente”, de “compañero de trabajo” a “cliente interno” o “proveedor interno” y, luego, de “trabajador” a “colaborador”. En este marco, los cursos de capacitación eran la manera de imponer una identidad y cultura del trabajo vinculadas con el objetivo final: incrementar sensiblemente la productividad.

¿Qué orientación tuvieron las innovaciones tecnológicas?

–La innovación tecnológica, que se da sobre un fondo de crecimiento sensible del desempleo, se construye sobre un discurso vinculado con la supresión de empleo. También se relaciona con el enorme peso que tuvo el dispositivo de poder del capital para construir la base material de su ofensiva: el aumento del desempleo y la flexibilización de la fuerza de trabajo, que desregulaba el ingreso o egreso del mercado laboral.

¿Cuántos ex ENTel quedan en las telefónicas?

–Entre Telefónica y Telecom se calcula que no más de un 30 por ciento. Según fuentes sindicales, no superan los 6000. Y había 43/45 mil al momento de la venta de ENTel. A partir de la crisis del Tequila, en 1995, se pasa de los retiros voluntarios a los retiros voluntarios inducidos.

¿Cómo impactó esta reconversión cultural en los trabajadores?

–No hay mucho registro. En términos subjetivos fue devastador, al punto que esta investigación me llevó a pensar que la escisión entre cuerpo y aparato psíquico deja de existir, porque muchos trabajadores hicieron pasar por el cuerpo situaciones subjetivas que involucraban la normalización de un sufrimiento extraordinario. También fue terrible para los nuevos trabajadores, que debieron normalizar parámetros de productividad sobre el fondo de una amenaza de despido, por no cumplir con los parámetros productivos impuestos por el capital. La empleabilidad es la cristalización jurídico-política de que no hay nada que garantice la reproducción de las condiciones materiales de existencia a partir del trabajo asalariado.

¿Qué orientación tomará su investigación a partir este libro?

–Vengo leyendo con minuciosidad a los neoliberales. Estoy interesado en la teoría del capital humano. Aquí está la clave del desarrollo capitalista: en el aumento de la magnitud del capital constante en detrimento del capital variable está la clave de cuáles serán los cuerpos reclutados para manejar las nuevas tecnologías. No en vano hay una preocupación por la educación y la salud de los trabajadores desde hace un tiempo.
notes:

[1] pagina 12 – http://www.pagina12.com.ar/diario/s…

[2] Doctor en Sociología de la Universidad París I-Sorbonne. Investigador UBA-Conicet.