Así es como vivimos hoy el 1° de Mayo. Homenaje a los héroes de Chicago y a todos los trabajadores que cayeron en la lucha; de fiesta por los derechos conquistados a lo largo de la historia; y de lucha, porque no sólo no estamos dispuestos a retroceder sino que nos falta mucho aún por conquistar.

 El 1° de Mayo es el símbolo de la lucha por las mejoras laborales que hicieron que cientos de trabajadores, en 1886, en plena revolución industrial norteamericana, iniciaran una huelga masiva en la ciudad de Chicago (segunda ciudad en cantidad de habitantes en ese momento) frente al incumplimiento de la ley que establecía la jornada laboral en 8 horas. Ante el avasallamiento los obreros inician un paro de actividades y manifestaciones que se extiende por tres jornadas.

Esta huelga termina (como es costumbre) con una violenta represión por parte de la policía. En repudio de la feroz agresión de la policía de Chicago, los trabajadores convocan a un acto en la plaza de Haymarket repudiando la matanza. Este acto también terminó en disturbios y una feroz represión. Se persiguió, se encarceló, se juzgó y se condenó a muerte a varios obreros como responsables de la revuelta.

En homenaje a esas luchas el mundo conmemora el 1° de Mayo y a lo largo de la historia, las conquistas fueron muchas, y en forma directamente proporcional fue el sufrimiento para lograrlas. 

También en nuestro país el movimiento obrero se organizó y peleó por conseguir mejores condiciones laborales y mitigar el sometimiento, y tampoco estuvo al margen de las persecuciones y la brutalidad de la represión de los poderosos. En 1919 el movimiento obrero nacional tuvo su “revuelta de Haymarket” cuando los obreros decidieron una huelga general en los talleres metalúrgicos Vasena. Este hecho se conoce en nuestro país como la “Semana Trágica”. Un conflicto donde murieron cientos de obreros a mano de las fuerzas de seguridad y un grupo de ultra derecha de la oligarquía porteña.

Durante la primera etapa de los gobiernos peronistas los trabajadores lograron un gran avance en el reconocimietno de sus derechos. Fue la culminación de un largo período de luchas heroicas y reivindicaciones de un movimiento obrero que fue evolucionando y creciendo, que originariamente se había formado al calor de tradiciones como el anarquismo, el socialismo y el comunismo.

Pero siempre que los trabajadores avanzamos sabemos que estamos desafiando a los dueños del poder y que la reacción siempre es encarnizada y feroz.

En nuestra historia los ejemplos son muchos, el más sangriento y cruel es el Proceso de Reorganización Nacional, entre los años 1976 a 1983 a manos de las fuerzas militares, donde el eje principal fue desarticular el movimiento obrero organizado, disciplinarlo y al mismo tiempo doblegarlo. Para eso rompieron el articulador social (el trabajo) que hacía del trabajador el actor central, en particular el trabajo industrial donde se concentraba el mayor número de asalariados y en paralelo se comienza con la disolución de los lazos de solidaridad que se generan en las fábricas, el Cordobazo es exponente de lo que genera un movimiento obrero combativo, organizado y solidario. 

Los gobiernos kirchneristas, luego de la debacle de los años de neoliberalismo feroz, retomaron un proyecto nacional, popular, democrático y  latinoamericanista acorde con los tiempos que estaba viviendo la región.  Néstor Kirchner y Cristina Fernández volvieron a rescatar el rol del Estado como eje regulador e impulsor de políticas de transformación social, política y económica, alentados por las organizaciones populares y amplios sectores de la sociedad.  Las políticas públicas buscaron reparar las graves consecuencias que dejara la aplicación de las políticas del neoliberalismo, dejando como resultado una sociedad y una economía desigual, concentrada y centralizada, impuesta a escala internacional en los años ’90 y que en nuestro país se remonta como dijimos a las salvajes políticas de la última dictadura y a la burla a la voluntad popular de los gobiernos democráticos, cuya más cruda expresión fuera el menemismo.

Las múltiples políticas públicas impulsadas desde el 2003 en adelante, pusieron en el centro la dignidad y el bienestar de los trabajadores y de los sectores más castigados, la reconstrucción del Estado y la economía, así como la recuperación de nuestra olvidada dimensión latinoamericana, re alumbrando el viejo sueño de la Patria Grande. 

Y la reacción no se hizo esperar más. En la coyuntura actual estamos viviendo un embate violentamente frontal de los sectores más reaccionarios de la sociedad, a las mejoras logradas en este proceso de 12 años que culminó en diciembre. A la devaluación del 60%, los despidos masivos, el ajuste, el endeudamiento sideral por el arreglo con los fondos buitres, la inflación imparable, se agrega la amenaza del Presidente Macri de derogar la ley de emergencia ocupacional ya aprobada en el Senado. 

Es nuestro deber histórico no olvidar el camino recorrido de luchas y logros, y saber que aquellas conquistas obtenidas deben ser festejadas como fruto de la organización y el trabajo colectivo, y también defendidas para que nadie nos las arrebate. 

Este 1° de Mayo nos encontró de pie, en las calles, expresando nuestra voluntad de lucha frente al atropello. En alerta, recordando que “la Patria es el otro”. Tejiendo la unidad como clase trabajadora, frente al reposicionamiento del bloque de poder y su expresión democrático-electoral encarnada en el frente Cambiemos. 

“Feliz día del trabajador…organizado, unido y combativo”  

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