Desde la CORRIENTE FEDERAL DE LA ASOCIACIÓN TRABAJADORES DEL ESTADO expresamos:

Somos militantes y dirigentes con representación en 17 provincias, muchos fuimos parte de la recuperación del gremio frente a la dictadura cívico militar, crecimos con la resistencia al neoliberalismo de los ’90, fundamos la CTA y hoy, una vez más pretendemos convocar a la unidad de nuestra organización y de la clase trabajadora, y al movimiento popular como bien lo definía Germán Abdala.

Hoy, la actual conducción nacional de ATE ha abandonado las banderas históricas que le dieron origen y cuerpo a nuestro gremio. Hay claros ejemplos: cada lucha provincial queda librada a su propia fuerza, carecemos de ámbitos de construcción y debate de las políticas gremiales provinciales, los trabajadores públicos nacionales no encuentran canales de organización común, se sufre un permanente avasallamiento a la soberanía de las provincias con la promoción permanente de internas interminables que buscan, especialmente, debilitar a quienes fueron elegidos por sus compañeros, se manejan fondos sindicales con absoluta discrecionalidad en desmedro y al margen de las conducciones provinciales, habiéndose convertido en la estructura sindical más unitaria. Pero además de todo, ATE ha quedado muy lejos de promover la unidad y organización de sus propias filas y de la clase trabajadora. Por el contrario, suele aparecer vinculada a expresiones que nada tuvieron ni tienen que ver con nuestra historia de lucha junto a los movimientos populares.

Nos duele la división. Nos duele que lleven a nuestro gremio a ser furgón de cola de proyectos personales. Nos duele que subordinen los intereses gremiales a los objetivos partidarios. Y nos duele que manchen la mejor tradición de ATE, su sello distintivo: la democracia sindical.

Frente a este panorama, nos proponemos:

Construir una ATE FEDERAL, es decir, con irrestricto respeto a las representaciones surgidas por el voto de los afiliados; una ATE PLURAL que recoja en su seno las distintas líneas de pensamiento surgidas de la voluntad de sus afiliados; y por sobre todo una ATE DEMOCRÁTICA, donde sean los trabajadores quienes decidan y no un puñado de dirigentes que se arroga dictatorialmente el derecho no sólo a decidir sino también a contrariar la voluntad mayoritaria de los afiliados; y con un manejo TRANSPARENTE y EQUITATIVO DE SUS FINANZAS.

No queremos un gremio oficialista, tampoco opositor, y mucho menos una ATE funcional a los grupos económicos que necesitan gobiernos títere y Estados garantes de sus intereses. Tampoco queremos un gremio neutral, sino por el contrario nos identificamos con políticas que reivindiquen un Estado protagónico en la defensa de la soberanía, en la defensa de los derechos del pueblo y activo en la planificación de una sociedad mejor. En este marco somos y seremos orgullosos trabajadores del Estado.

Por todo esto, y para reconstruir una ATE federal, pluralista y democrática estamos empeñados en reconstruir nuestro gremio de la única manera posible: junto a todos los trabajadores, militantes y dirigentes que tengan nuestros mismos sueños.

 

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