Sergio Salinas Porto, Presidente del capítulo argentino de Internauta y de la Federación Latinoamericana de Usuarios de Internet (FLUI) fue el único invitado argentino a la Expotec, realizada en la localidad de Joao Pessoa, en el nordeste de Brasil organizada por el CGI Brasil y ANID. 

Frente a los principales referentes de la Central Única de Trabajadores de Brasil (CUT), del PT y de la Presidente Dilma Rousseff, Salinas expuso una serie de recomendaciones que servirán para la discusión preparatoria de la nueva Ley de Medios de ese país.

Salinas Porto comentó que “estamos convencidos que la participación, el compromiso y la presencia del Estado son las únicas herramientas posibles para el desarrollo de una tecnología nacional, la democratización de los medios de comunicación, y el acceso a la información”.

Con el antecedente de haber sido uno de los impulsores de los debates populares en torno a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en nuestra región y del Foro por una Comunicación Democrática que funcionó en el Concejo Deliberante de Mar del Plata –de donde es oriundo- Salinas Porto planteó en Expotec tres recomendaciones centrales: 1) Legislar para el futuro y no para el pasado en materia de telecomunicaciones; 2) Gestar una Coalición similar a la que se desarrolló en Argentina y 3) NO regular internet sino a las empresas que, basándose en la conectividad y la generación de servicios y contenidos, lucran con espacios que no le pertenecen.

La legislación argentina en materia audiovisual estuvo por décadas fuertemente influida por un contenido autoritario, impuesto por el criterio de las dictaduras militares, orientado a considerar a la comunicación casi exclusivamente como una actividad comercial, facilitando la formación de monopolios y oligopolios.

La dictadura se ocupó de sancionar una ley que dio lugar al COMFER, inspirado en la Doctrina de Seguridad Nacional, conformando un Directorio con representantes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

El 27 de agosto de 2004, en coincidencia intencional con el Día de la Radio, la Coalición por una Radiodifusión Democrática elaboró un «Iniciativa ciudadana por una ley de radiodifusión para la democracia» o «21 puntos básicos por el derecho a la comunicación», conocida como Los 21 Puntos, los cuales se establecieron con el fin de precisar una serie de pautas fundamentales para conformar un sistema de medios de comunicación compatibles y promotores de la democracia.

Los mismos se insertan en el campo más amplio del derecho a la comunicación, tanto activa como pasiva, que tienen todas las personas. Destacan que la radiodifusión no puede manejarse solamente como un negocio comercial y que deben ser independientes de toda presión, pública o privada.

La aparición de un nuevo universo impulsado por la digitalización y la irrupción de Internet, al tiempo de agregar ítems a esta agenda, presentó nuevos desafíos y paradigmas en los que las audiencias ganan protagonismo en la generación de contenidos y en la difusión en tiempo real de sus opiniones. Internet, como expresión genérica de esta nueva realidad, prefigura un nuevo escenario en el mundo del trabajo. Aparecen términos, oficios y nuevos roles, el trabajo a distancia, las disputas en relación a los derechos de autor de lo que circula en las redes.

Y también hace su aparición un grupo de expertos con una mirada diferente, haciendo pie en un terreno inexplorado, plagado de tensiones. Los “internautas” llegan para ser protagonistas de una pelea por una internet libre, neutral, que fomente la libre expresión y sin vigilancia, parándose frente a corporaciones y los estados colonialistas que creen tener el sartén por el mango y el mango también…

Frente al discurso monopólico, los usuarios de internet nucleados en la Federación Latinoamericana (FLUI) expresan su preocupación por proyectos tales como el de internet.org encabezado por gigantes de la talla de Facebook, Ericson, Samsung, Nokia, que promueve, bajo pretexto de ayuda solidaria, conectar a las dos terceras partes del mundo, en base a lógicas que en realidad atentan contra la neutralidad en la red.

La Federación de Trabajadores de la Industria, Energía y Servicios (FeTIA) incorporó desde sus inicios a un numeroso grupo de compañeros que tienen esta visión moderna y alerta sobre estas cuestiones que se han vuelto parte de nuestra cotidianeidad, a la hora de utilizar teléfonos inteligentes, servirnos de las redes sociales, consumir medios electrónicos y digitales e incluso trabajar con tabletas y computadoras varias horas al día.

“El gran desafío para Brasil en esta materia es la organización. La experiencia que llevamos allí fue el relato de las enormes ventajas del debate casa por casa, escuela por escuela, barrio por barrio de la nueva ley de servicios audiovisuales. Lo que en el caso brasileño podría complicarse por la enorme extensión de su territorio. Pero es central darse esa política participativa ya que allí también existen medios hegemónicos con intereses muy fuertes”, indicó el también integrante de la Secretaría de Comunicaciones de la FeTIA.

El evento en Brasil contó con una multitudinaria presencia de ciberactivistas, blogueros progresistas, representantes de la CUT, del PT y del PC nacional. “Nuestra Ley ha causado mucho impacto en nuestros compañeros de Brasil, ya que está cargada de valores democráticos, le pone límites a los monopolios y oligopolios mediáticos, propone condiciones que favorecen el trabajo de artistas, periodistas, creativos, productores, entre otros oficios”, sostuvo Salinas Porto.

Por su parte, el panel de expositores se completó con Concepcao Oliveira (reconocida activista por la igualdad étnica y de género), Lidyane Poncian (Foro por una Comunicación Democrática), Cynarta Menezes (periodista), Artméia Franca (CUT), Altamiro Alfonso Borges (PC Brasil) y Paulo Moreira Leite (periodista y escritor).

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