El secretario adjunto de la CTA de los trabajadores analizó los primeros días del gobierno de Mauricio Macri y reconoció que existe “un sesgo que nos preocupa”. Adelantó que la discusión paritaria debe estar “alrededor del 36 ó 37 por ciento” y no descartó un acercamiento a la CTA de Pablo Micheli. “No renegamos de cualquier posibilidad de de acuerdo”, afirmó.

Las primeras medidas del gobierno de Mauricio Macri no trajeron grandes noticias para los trabajadores. Con una orientación hacia los sectores de poder, la dirigencia gremial mira con preocupación el avance de una política que no lo tiene como referencia. Esto preocupa a Pedro Wasiejko, titular del gremio del neumático SUTNA y secretario adjunto de la CTA de los Trabajadores.

En esta entrevista con Política del Sur, el dirigente hace un balance de esas primeras medidas y advierte que ninguna “estuvo dirigida a los trabajadores”. Además, analizó las paritarias que vienen y los despidos que, de a poco, llegan al sector privado.

—¿Qué balance hace de las primeras medidas del gobierno de Mauricio Macri?

—El gobierno está mostrando un poco la hilacha, todavía no podemos decir que su llegada significa una catástrofe para el país desde el punto de vista económico y social, pero la verdad es que está mostrando la hilacha para dejar abierta esa posibilidad. Tanto en la supresión de trabajadores en el sector público como algunas medidas orientadas claramente a los sectores más concentrados de la economía; no tomaron ninguna medida orientada al sector de los trabajadores.

En este sentido, si ve un gobierno que dice que hay que cambiar las cosas, toma medidas pero no tienen un equilibrio, dando respuesta solo al poder económico pero sin garantizar beneficios a los trabajadores, bajando los precios o la inflación. Hay un sesgo, una dirección, y eso nos preocupa porque esto puede traer consecuencias para los trabajadores pero principalmente para todo el conjunto de la población.

—¿Cómo viene el tema despidos en el sector industrial?

—Por el momento los despidos son aislados, hemos visto casos como el de Cerámica San Lorenzo o el de la empresa Sol, cuestiones que llaman la atención. Todavía no vemos despidos masivos, no se ve que el empresario esté sacándose gente de encima para reducir costos, con las manos libres para hacer eso. La noticia de los últimos días, lo que pasa en Chubut con el precio del crudo y la eliminación de puestos de trabajo en el sector petrolero nos llena profundamente de preocupación.

—En este contexto, imagino que se espera una discusión paritaria compleja.

—Nosotros calculamos que la pérdida del poder adquisitivo, después de la devaluación de diciembre y la disparada de los precios, hace que los aumentos no puedan estar debajo del 36-37 por ciento, que es la inflación real. Es lo menos que pedimos discutir, sin sumar el impacto que tendrá la quita de los subsidios a los servicios públicos, que va a disparar las tarifas de luz gas, y el boleto del transporte.

—En estas horas circula la versión de una inminente convocatoria a los gremios al diálogo por parte del gobierno. ¿Recibieron ese llamado y participarán si llega?

—Hasta ahora no tuvimos notificación de ningún llamado al diálogo, si nos llaman vamos. Obviamente el diálogo es bienvenido, pero por supuesto la base de cualquier avance tiene que ver con que haya un compromiso claro del gobierno de proteger el ingreso de los trabajadores, y discutir la necesaria protección del nivel de empleo. Así como mostró audacia para dar respuesta a los reclamos de sectores como el campo, que tuvieron “acovachados” 7 mil millones de dólares en granos a la espera de un determinado valor del dólar, ojalá la tenga en la atención de los intereses de los trabajadores, porque en definitiva si no hay actividad productiva, y no hay consumo lo otro es mero discurso, y la realidad hará que el país pague las consecuencias.

—¿Qué opina del llamado a unidad de la CTA realizado en estos días?

—En definitiva, cualquier acercamiento es bueno. Superada la situación de crisis que generó la división, nosotros nos hemos fortalecido en los últimos tiempos pero obviamente no renegamos de cualquier posibilidad de avance o de acuerdo. En la Argentina se necesita que haya ámbitos o instancias donde los que tienen una base de pensamiento en común trabajen en conjunto, incluso sectores contrapuestos que tengan alguna agenda en común.

Los sectores populares debemos aprender de los sectores del poder económico, que cuando tienen un negocio en común se junta por más que hayan peleado 20 años. A nosotros nos falta eso, tener la practicidad de saber que si hay una agenda importante y necesaria para los trabajadores, no tengamos ninguna limitación política.

 

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