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Combatir la desigualdad es la forma más eficaz de enfrentar la crisis
/en Entrevista a los DirigentesEntrevista de Carta Maior a James K. Galbraith 15/03/09
El 16 de marzo de 2009
“Lidiar con la pobreza, en realidad, es la forma, más eficaz de lidiar con la crisis económica, mucho más eficaz que la estrategia de dar dinero a los bancos o a las grandes empresas. Es así como se restauran los flujos de renta, de capital, y la capacidad de tomar crédito de la población y del sistema como un todo.”
En el marco del Seminario sobre el Desarrollo, organizado por el gobierno brasileño, Tiago Thuin y Clarissa Pont entrevistaron al economista norteamericano James Galbraith. El profesor James Galbraith, director del Proyecto Desigualdad en la Universidad de Texas- Austin, no es solamente el heredero de un nombre ilustre (su padre, fue uno de los economistas más influyentes de los Estados Unidos en la posguerra). Él fue uno de los primeros en prever la actual crisis económica, ya en 2004, y por eso es percibido cada vez con mayor atención por la prensa y el gobierno norteamericano. Su libro “El Estado predador: cómo los conservadores abandonaron el libre mercado y por qué los liberales también deberían hacerlo”, está entre los tres más vendidos en la categoría “gobierno” de Amazon.com. En Brasil, para participar del Seminario Internacional sobre Desarrollo organizado por el Consejo de Desarrollo Económico y Social, Galbraith concedió una entrevista a Carta Maior, en la que explica que la crisis, gestada por las políticas irresponsables de desregulación bancaria, está lejos de ser superada; y que el camino de su superación pasa antes por la ayuda a la población en general, principalmente a los más pobres, que por la ayuda a los bancos y a las grandes empresas.
CM. ¿Usted piensa que la ayuda económica prevista por el Congreso norteamericano tendrá éxito?
JG. Tengo mis dudas – el paquete de estímulo y de salvataje a los bancos – son complementarios. El estímulo económico depende del salvataje bancario, y el problema de éste es que la táctica, la visión básica por detrás de él, que es de comprar acciones, ofrecer capital a los bancos para lograr que comiencen a prestar nuevamente, está errada. La razón por la cual los bancos no están concediendo crédito es que hay una escasez de buenas oportunidades de inversión, o de tomadores de crédito con garantías apropiadas, con inmuebles valorizados u otras garantías. Y el problema con los bancos es que la cartera de activos vale mucho menos de lo que ellos pensaban que valía. Es una insolvencia sólida y, hasta que se enfrente eso, no habrá reconstrucción del sistema financiero.
CM. Aquí en Brasil, a pesar de que los bancos están en una situación mucho más sólida que en los Estados Unidos, medidas de estímulo al crédito, de capitalización de los bancos, fueron realizadas. ¿Usted piensa que esas medidas tendrán efecto en el sentido de estimular los bancos que ofrecen crédito?
JG. No estoy familiarizado con la situación específica de Brasil, pero considero que la misma idea general se aplica. El crédito carece de una comunidad tomadora de préstamos importantes, que tenga condiciones de tomar empréstitos, y es eso lo que simplemente no está presente en una crisis.
CM. ¿Usted escribió recientemente un libro, El Estado predador, en el cual aboga por la renuncia a las prácticas neoliberales? ¿En su opinión es que la intervención del Estado en la economía vino para quedarse, o es sólo una reacción temporaria de pánico?
JG. Mire, el principal argumento de mi libro es que en los Estados Unidos – y creo que en todas partes – el ideal neoliberal ya había sido abandonado. El gobierno conservador fue un gobierno intervencionista – practicando la intervención a favor de un base estrecha, apadrinando los sectores de la energía, militar y minero, los grandes medios de comunicación y el sector financiero. Grupos muy pequeños pero muy poderosos en la práctica formaban y controlaban el gobierno por un largo período, y el resultado – específicamente en el sector financiero – fue un desmoronamiento completo de la confianza de parte de la comunidad como un todo en la seguridad del sistema, en las reglas que garantizan la seguridad del sistema. Esa es la causa de la explosión de empréstitos subprime cada vez más arriesgados, que a su vez envenenó toda la estructura de los activos de los bancos y toda la economía.
CM. ¿Cree que una regulación financiera más severa, en los moldes de la que fue impuesta en Estados Unidos desde 1933 en adelante, será aplicada a partir de ahora en este país y globalmente?
JG. Sí. Y tiene que ser impuesta a nivel global, trasnacional, y los mecanismos que van por eso en la práctica ya están ahí. La cuestión que propongo, entonces, es que es prematuro pensar en la recuperación de la economía financiera solamente a partir de un sistema regulatorio mejorado. El problema está en que las propias instituciones deben ser reconstruidas, con cuyos activos envenenados tenemos que luchar.
CM. Desde el comienzo de la crisis la lucha contra la desigualdad, que era discutido en foros internacionales y por los gobiernos hasta entonces, quedó en un segundo plano. ¿Existe una opinión de que ese es un asunto del que no hay que preocuparse antes de salir de la crisis? ¿Usted considera que esa actitud es sensata o necesaria?
JG. Ahora bien, ¿Cómo se lucha contra la pobreza, contra la desigualdad? Justamente mediante la red de seguridad social. En la gran depresión del 29, prácticamente toda iniciativa de mayor porte fue un medio para disminuir el riesgo, distribuyéndolo y aumentando el nivel de vida en la base de la pirámide económica. Garantías de depósitos, el sistema de asistencia y seguridad social, las medidas para estabilizar la industria y la agricultura, todo fue en ese sentido, y fue así que los EE.UU. consiguieron salir de la peor fase de la crisis económica. Lidiar con la pobreza, en realidad, es probablemente la forma, más eficaz de lidiar con una crisis económica, mucho más eficaz que la estrategia de dar dinero a los bancos o a las grandes empresas. Es así como usted restaura los flujos de renta, de capital, y la capacidad de tomar crédito de la población y del sistema como un todo.
CM. Hay una opinión, algo difundida, de que el Brasil está mejor ubicado que otros para enfrentar la crisis, y podría hasta superarla en el corto plazo. ¿Cuál es su posición?
JG. Bien, como ya dije, no estoy familiarizado con la situación brasileña, pero considero razonable decir que Brasil está en una posición sólida, comparado con otros países. Sin embargo, ningún lugar de la comunidad global va estar a salvo de los efectos de la actual crisis. Y por eso, es parte de la responsabilidad de los países mayores y más sólidos ayudar a los otros, si quisieran ver una solución efectiva de la crisis global. No puedo decir sí asumirán esa responsabilidad, eso es una cuestión política.
CM. Esta es una crisis que va más allá de la economía. También es una crisis política. ¿En su opinión, cuáles fueron las razones políticas que llevaron a esta crisis?
JG. En los Estados Unidos pasamos por un período de desgobierno. Un abandono de la responsabilidad pública, de la regulación financiera seria. Esa es la raíz de la crisis, de las hipotecas subprime, de los instrumentos basados en esos derivados, profundamente enquistados en el sector financiero; esas cosas no habrían ocurrido con una regulación efectiva, solo pasaron porque el Ejecutivo favoreció a sus compinches y soltó la mano a las responsabilidades públicas reconocidas durante seis décadas.
CM. Nuevamente sobre la cuestión de la desigualdad: en la última década del Siglo XX creció en todo el mundo, tanto en los países que experimentaron recesiones como en los que crecieron de manera explosiva. ¿Usted ve en esta crisis una oportunidad, o un riesgo de que la desigualdad global aumente todavía más?
JG. Bien, en cualquier crisis los pobres van a ser más afectados que los ricos. Pero esta crisis, en particular, puede mostrar una diferencia: los más golpeados han sido los sectores financieros de los países ricos. Aunque al mismo tiempo se puede ver, por ejemplo, una disparidad creciente entre Europa Oriental y Occidental, debido a la manera como las monedas de la Europa Central y Oriental son respaldadas en libras o en euros. Y una de las implicaciones de eso es que además de ser apropiado que los países refuercen sus propias redes de seguridad social, en economías regionalmente integradas, o que aspiren a la integración con los países más fuertes, deben tomar medidas que refuercen ese tipo de políticas para la región como un todo.
James K. Galbraith es profesor de economía en la Lyndon B. Johnson School of Public Affairs, de la University of Texas-Austin. Anteriormente ocupó varios puestos en el Congreso de los Estados Unidos, incluida la dirección ejecutiva del Joint Economic Committee.
Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/i…
Lejos del sindicato
/en Entrevista a los DirigentesLA ESTRATEGIA DE LAS TELEFONICAS CON SUS TRABAJADORES
El 9 de marzo de 2009
En 1990, antes de la privatización, ENTel. tenía más de 43 mil trabajadores. Hoy, entre Telefónica y Telecom no superan los 20 mil.
– Por Natalia Aruguete (F) [1]
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Pierbattisti: “El capital desglosa cada cuerpo en función de competencias”.
Al momento de ser privatizada, en 1990, la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel) tenía más de 43 mil trabajadores. Hoy, entre Telefónica y Telecom no superan los 20 mil. De éstos, menos del 30 por ciento son ex ENTel, explica el investigador Damián Pierbattisti* [2], autor del libro La privatización de los cuerpos, en diálogo con Cash.
¿Cómo caracteriza la relación que se construyó entre Telefónica de Argentina y sus trabajadores, a partir de la privatización de ENTel?
–Existía una identidad impuesta, negativa hacia los trabajadores del Estado y valorada hacia quienes presentaban los atributos que deseaba el capital. Esta contraposición identitaria jugó un papel fundamental para poder construir una nueva cultura laboral de empresa privada sobre el fondo de una cultura estatal. Esa confrontación entre “viejos” y “nuevos” cumplió un rol de neutralización política de los trabajadores del Estado, al punto de desarmarlos moralmente para llevar cualquier tipo de lucha.
¿Cómo analiza el mecanismo de examen en el tránsito de empresa pública a privada?
–El examen es una técnica congruente con lo que en management se conoce como el “modelo de las competencias”. El capital desglosa cada cuerpo en función de competencias, saberes y conocimientos, que se personifican en la teoría del capital humano. Que un cuerpo presentara la capacidad para la reconversión –demostrara el deseo y la voluntad de reconvertirse– le posibilitaba ser reconvertible y conservar su puesto de trabajo o promocionar. La técnica del examen funcionó para seleccionar cuerpos empleables en función de la nueva cultura laboral. Esta táctica, acorde con los nuevos parámetros productivos que imponía Telefónica, también era congruente con el objeto de mantener a los que ingresaban lo más lejos posible del sindicato.
En este marco, ¿qué rol cumplieron los cursos de capacitación?
–No consistieron en absoluto en capacitar a la gente técnicamente. El objetivo era instalar un cambio de paradigma, socializar la filosofía de la empresa. Son una fuente inagotable del poder disciplinario en nuestra sociedad. Identifiqué una serie de mutaciones del tránsito de una cultura estatal a una privada: se pasó de la noción de “usuario” a “cliente”, de “compañero de trabajo” a “cliente interno” o “proveedor interno” y, luego, de “trabajador” a “colaborador”. En este marco, los cursos de capacitación eran la manera de imponer una identidad y cultura del trabajo vinculadas con el objetivo final: incrementar sensiblemente la productividad.
¿Qué orientación tuvieron las innovaciones tecnológicas?
–La innovación tecnológica, que se da sobre un fondo de crecimiento sensible del desempleo, se construye sobre un discurso vinculado con la supresión de empleo. También se relaciona con el enorme peso que tuvo el dispositivo de poder del capital para construir la base material de su ofensiva: el aumento del desempleo y la flexibilización de la fuerza de trabajo, que desregulaba el ingreso o egreso del mercado laboral.
¿Cuántos ex ENTel quedan en las telefónicas?
–Entre Telefónica y Telecom se calcula que no más de un 30 por ciento. Según fuentes sindicales, no superan los 6000. Y había 43/45 mil al momento de la venta de ENTel. A partir de la crisis del Tequila, en 1995, se pasa de los retiros voluntarios a los retiros voluntarios inducidos.
¿Cómo impactó esta reconversión cultural en los trabajadores?
–No hay mucho registro. En términos subjetivos fue devastador, al punto que esta investigación me llevó a pensar que la escisión entre cuerpo y aparato psíquico deja de existir, porque muchos trabajadores hicieron pasar por el cuerpo situaciones subjetivas que involucraban la normalización de un sufrimiento extraordinario. También fue terrible para los nuevos trabajadores, que debieron normalizar parámetros de productividad sobre el fondo de una amenaza de despido, por no cumplir con los parámetros productivos impuestos por el capital. La empleabilidad es la cristalización jurídico-política de que no hay nada que garantice la reproducción de las condiciones materiales de existencia a partir del trabajo asalariado.
¿Qué orientación tomará su investigación a partir este libro?
–Vengo leyendo con minuciosidad a los neoliberales. Estoy interesado en la teoría del capital humano. Aquí está la clave del desarrollo capitalista: en el aumento de la magnitud del capital constante en detrimento del capital variable está la clave de cuáles serán los cuerpos reclutados para manejar las nuevas tecnologías. No en vano hay una preocupación por la educación y la salud de los trabajadores desde hace un tiempo.
notes:
[1] pagina 12 – http://www.pagina12.com.ar/diario/s…
[2] Doctor en Sociología de la Universidad París I-Sorbonne. Investigador UBA-Conicet.
La eventualidad permanente
/en Columnas de OpiniónEl 4 de enero de 2010 par Fetia
Con frecuencia oigo hablar de la desaparición de la cultura del trabajo. Entonces pienso en los componentes de esa cultura declarada en extinción y recuerdo a mi padre acostándose temprano porque mañana –decía– hay que laburar. Hoy, muchos dan vueltas en la cama sin conciliar el sueño porque no saben si mañana tendrán trabajo. Entre ellos, los llamados trabajadores eventuales que viven con la angustia de perder el empleo en cualquier momento, sin preaviso ni indemnización.
Para la Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario (Faett), en 2008 hubo 96 mil eventuales. Aunque en ámbitos gremiales aseguran que son muchos más, la cifra difundida por la entidad empresaria implica que 17 de cada mil empleados en la órbita privada están bajo este régimen que la Ley de Contrato de Trabajo considera excepcional y que la Ley Nacional de Empleo y sus normas complementarias recogen como tal.
Legalmente, el eventual es un trabajador reclutado por empresas de servicios eventuales que lo pondrán a disposición de empresas usuarias para cumplir tareas extraordinarias previamente determinadas o las que deriven de exigencias también extraordinarias y transitorias.
Sin embargo, desde que se barrieron los llamados contratos basura, esta modalidad sirvió a las usuarias para cubrir puestos de trabajo permanentes con personal eventual, eludir los compromisos que devienen del contrato de trabajo por tiempo indeterminado y, de paso, dividir al colectivo laboral generando intereses diferenciados entre permanentes y eventuales. Por ello, en 2006, el Poder Ejecutivo emitió el Decreto 1694 destinado a evitar el uso abusivo o fraudulento de la eventualidad laboral.
Entre otros aspectos, la norma enumera taxativamente las circunstancias en las que puede apelarse a personal eventual; establece mecanismos para fijar el porcentaje de eventuales que cada usuaria podría contratar y la duración máxima de los contratos, y obliga a las empresas de servicios eventuales a informar bimestralmente al Ministerio de Trabajo el nombre de la usuaria en la que se desempeña cada trabajador y el tiempo que lleva en ella. Además, dispone que un Observatorio de Buenas Prácticas controlará que las usuarias no incurran en fraude laboral.
Hasta aquí, todo bien. El problema es que, luego de tres años de vigencia, las disposiciones del Decreto 1694 no se cumplen totalmente. En consecuencia, tanto las empresas de servicios eventuales como sus usuarias siguen ocultando con la máscara de la eventualidad muchas relaciones laborales por tiempo indeterminado.
Así surge de las cifras que difunde la propia Faett. Según ellas, en 2008, 96.366 eventuales trabajaron 160.845.118 horas. Esto significa que, en promedio, cada uno cumplió con 209 jornadas de 8 horas. Muchos de ellos, nos consta, lo hicieron en la misma usuaria; con lo cual la extensión de sus contratos excedería la razonabilidad de cualquier circunstancia extraordinaria y transitoria que se pretendiera argumentar.
Un caso testigo es el de la metalúrgica Tenaris Siat perteneciente al grupo Techint (léase, Paolo Rocca), que cuenta con 25 trabajadores provistos por la empresa de servicios eventuales Le Suivant desde hace –al menos– tres años, con la excusa de atender exigencias extraordinarias del mercado.
Si ésa fuese la verdadera razón, Siat y Le Suivant deberían ajustarse a lo dispuesto por el artículo 72 de la Ley Nacional de Empleo, según el cual, ante tales exigencias de mercado, el contrato eventual no podrá exceder los 6 meses por año ni superar 1 año por trienio. Caso contrario, la ley manda que el eventual pase a ser permanente.
El Ministerio de Trabajo tiene las herramientas legales para impedir el uso abusivo y fraudulento de la contratación eventual. Si lo hace, decenas de miles de eventuales se transformarán en permanentes y cada noche podrán acostarse temprano y dormir tranquilos como lo hacía mi padre. De paso, la cartera laboral recuperaría parte de la necesaria cultura del trabajo.
* Diputado nacional, dirigente socialista y ex vicejefe de Gabinete de la Nación.
IBM y el trabajo precario
/en Columnas de OpiniónGuillermo Acedo
El 1ro de octubre de 2009
Recientemente, la sala V de la Cámara Nacional del Trabajo dictaminó que la Multinacional IBM incurrió en “fraude laboral” al utilizar empresas tercerizadas para contratar al personal que realiza tareas habituales dentro la empresa. Este fallo es un golpe contra la forma en que esta empresa, como tantas otras de nuestro país, subcontrata personal y evita así mayores costos laborales.
27 de septiembre de 2009 por Guillermo Acedo
El fallo en el caso BARCO GUSTAVO ADRIAN C/ I.B.M. ARGENTINA S.A. S/ DESPIDO dictamina que las empresas que sucesivamente lo contrataron para desarrollar tareas en la multinacional participaron “conjuntamente con IBM” en una conducta fraudulenta, tal como lo describe el artículo 14 de la LCT, esto es, haber procedido con simulación o fraude a la ley laboral, sea aparentando normas contractuales no laborales, interposición de personas o de cualquier otro medio”.
Este cuento no es nuevo en esta empresa. Recuerdo que cuando empecé a trabajar allí, en el año 1979, ingresé como empleado efectivo en el Departamento Técnico. Poco tiempo después, los nuevos trabajadores que ingresaban no lo hacían como empleados efectivos sino como “contratados”, es decir con menos derechos que los efectivos. Tiempo después se dieron cuenta que este fraude laboral no les resultaba y comenzaron a fabricar empresas para “tercerizar” empleados, incluso los técnicos.
Un gerente se retiraba de la empresa y con la jugosa indemnización (porque a ellos no les aplicaban el tope indemnizatorio), se asociaba con IBM, y formaban una empresa tercerizadora de técnicos. Primero fueron estas OSS, y luego Delta Plus, que continúa en la actualidad. Incluso despidieron a empleados para luego contratarlos en estas empresas. Según decían, lo hacían para bajar costos laborales, pero seguramente era el negocio de varios gerentes que se enriquecieron con estos manejos. Recuerdo algunas anécdotas. El comedor de IBM tenia precios moderados para los empleados, pero a los contratados no les dejaban utilizar sus servicios, incluso hubo fiestas de la empresa a la que no invitaban a estos empleados. Esta discriminación incluso llegaba a algunos compañeros que los denominaban “carlitos”.
Luego de estas experiencias “exitosas” para los bolsillos de los gerentes involucrados y para las empresas que tercerizaban, esta práctica se empezó a extender a otras áreas de la empresa, y con ella se extendía la discriminación que se hacía a los empleados contratados a la hora de beneficios, salarios, premios, etc.
También sucedió, en algunas oportunidades, que estos trabajadores precarizados eran “pasados” a IBM como empleados efectivos: se los hacia “renunciar” a la empresa tercerizadora y se los tomaba ahora en IBM pero sin la antigüedad. Estos trabajadores, con el engaño de una mejor situación laboral y sin cambiar sus tareas habituales por las que habían trabajado hasta 10 años en algunos casos, eran empleados “nuevitos” y si después los despedían sólo valían sus años de trabajo en IBM.
Sin duda, este fallo da por tierra la pretensión de la multinacional de desentenderse de las indemnizaciones de los trabajadores tercerizados y de pretender utilizar para las tareas normales y habituales de IBM a trabajadores con menores salarios y con menores beneficios. Estaba por escribir también con menos derechos, pero lo cierto es que los trabajadores efectivos de esta empresa también carecen de derechos: como los de organizarse libremente, los de elegir delegados que los representen ante conflictos laborales, carecen de Convenciones Colectivas en los que puedan negociar los aumentos salariales y las condiciones de trabajo. En eso, en cuanto a derechos, los trabajadores tercerizados y los trabajadores efectivos de IBM Argentina se parecen y mucho.
Beneficios o derechos adquiridos
A los trabajadores en IBM se los sedujo por mucho tiempo con «beneficios» que la empresa otorgaba (incluso a algunos se los denominaba «políticas de la empresa») que luego muchos de ellos a lo largo de los años fueron quitados en forma unilateral. Entre los beneficios que los trabajadores de IBM tuvieron y que se les ha quitado se encuentra el «Pleno Empleo», por el cual IBM no despedía al personal y se lo reubicaba en otro sector para mantener el trabajo; el «plan de pensión», por el cual IBM seguía otorgando a los trabajadores retirados el plan de salud y una compensación monetaria. También estaba el «Club IBM», para los que vivían por la zona norte y que fue reemplazado por un deposito en la Planta Martínez; el servicio de Comedor, que tenía un muy buen servicio de comidas a precios subvencionados por la empresa; el servicio de Cafetería gratuito, que fue reemplazado por máquinas que funcionan con moneditas que ahora salen del bolsillo de los empleados. En estos «beneficios» no estaban incluidos los trabajadores tercerizados a través de Delta Plus, Adecco o la tercerizadora que les toque. Algunos beneficios aun quedaron hasta la próxima oleada de ahorro de gastos por parte de la empresa.
Cabe destacar que con estos beneficios, IBM intenta hacer que no sean remunerativos, que no formen parte de los reclamos judiciales. Sin embargo recientemente otro fallo de la Justicia consideró que el plan de pensión era un beneficio adquirido exigible para la empresa, y es así que armaron un circo jurídico de reparto de plata a quienes les correspondía para evitar juicios futuros a cambio de una firma ante el SECLO.
En otras oportunidades, a los empleados también les hicieron firmar papeles donde constaba que los premios anuales (que ellos mismos decían que formaban parte del paquete salarial) no eran parte del salario. IBM hace renunciar mediante argucias legales y engaños a los trabajadores para que renuncien a los derechos que tienen sobre esos beneficios.
Por más derechos para los trabajadores de IBM (efectivos y tercerizados)
Cuando un trabajador quiere exigir sus derechos puede tener dos caminos: ir a la Justicia (generalmente lo hace una vez que ya no trabaja en la empresa) u organizarse sindicalmente para exigir los derechos que tiene, e ir por mas en cuanto a conquistas laborales. En este camino estamos en el CePETel, organizando a los trabajadores de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Es una ardua tarea, ya que las empresas de informática generalmente tienen políticas antisindicales a nivel global. Pero igual es posible ponerles freno, de hecho en otros países ya existen sindicatos defendiendo los derechos de los trabajadores en estas empresas.
Te esperamos en el sindicato para aclarar tus dudas, conocer tus derechos y entre todos hacer un aporte para que estas empresas no sigan explotando a sus trabajadores, sin distinción de empleados efectivos o contratados. Porque ellos no hacen distinción al momento de tener que descartarnos. Nosotros podemos enfrentarlos y cuantos mas seamos y mas organizados estemos mas éxito tendremos en nuestra lucha
Guillermo Acedo Comisión Directiva Nacional CePETel http://www.gremiodeinformatica.org….
notes:
[1] Guillermo Acedo:Trabajo 25 en IBM de Argentina desempeñandose en diferentes actividades en esta empresa, en el año 2004 por su actividad sindical en la CTA (Central de Trabajadores de la Argentina) y luego de rechazar intentos de acuerdo por parte de IBM para que desistiera de sus reclamos fue despedido con causa y en estos momentos esta en Juicio para lograr su reinstalación en el puesto de trabajo
Ver en línea http://www.gremiodeinformatica.org….
Diálogo social
/en Columnas de OpiniónEl 17 de septiembre de 2009 par Fetia
El conflicto con el campo primero, la crisis internacional después, la derrota del oficialismo en los principales distritos en las últimas elecciones, entre otros hechos, llegó al Gobierno a convocar a los diferentes sectores al diálogo.
Con ello, procura generar distintos espacios para obtener el consenso que será necesario para darle legitimidad a las políticas a implementar de ahora en adelante.
En ese marco fue creado el Consejo Económico y Social con representantes del sector agropecuario, empresario y de los trabajadores. En tanto se ultiman los detalles respecto a su funcionamiento, como todos los años se reunió el pasado 28 de julio el Consejo del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil. Pedro Wasiejko
Si bien este instrumento tiene un potencial muy grande como ámbito tripartito de concertación social, una vez más restringió su funcionamiento a la determinación del salario mínimo sin abordar otras cuestiones indispensables que están dentro de sus atribuciones y que la CTA viene reclamando como la realización de un estudio serio para fijar el valor real de la canasta básica o la implementación de la Asignación Universal por Hijo.
En este marc, la convocatoria al Consejo Económico y Social no abre demasiadas expectativas a corto plazo, pero sí en tanto se lo considere como una herramienta que se debe fortalecer con el tiempo. En este sentido, la actitud que adopten los distintos sectores será fundamental para determinar la utilidad o no de este nuevo espacio.
El hecho de que el Poder Ejcutivo tenga que enviar a este consejo los proyectos vincualdos con las cuestiones sociales y con la estructura económica para su debate antes de ingresarles al Congreso de la Nación y que necesriamente se deba obtener consenso en este ámbito para emitir un dictamen resulta un gran avance. Sobre todo si se tiene en cuenta que la instancia de diálogo en nuestro país deja bastante que desar no sólo desde el gobierno sino también desde la oposición.
La crisis económica internacional, que sin dudas tiene sus repercusiones a nivel local, es una gran oportunidad para aprovechar un ámbito de esta naturaleza. Discutir estrategias que, por un lado, ayuden amejorar el nivel de ingresos, fundamentalmente de los sectores más postergados, pero que también tengan como objetivo mantener el nivel de actividad, que se genere un proceso de mejora en los niveles de producción y productividad, en la incorporación de tecnólogía, en la inversión en infraestructura de todo tipo que ayude a mejorar la productividad global de la economía y las condiciones de los emprendimientos productivos es fundamental.
Todo esto, en un marco en el cual también la cuestión laboral debe fortalecerse: El papel de los sindicales, de la legislación protectora de los intereses de los trabajadores. El proceso desmesurado de las tercerizaciones que se desarrolló en la década del ’90 y la implementación de normativas regresivas desde el punto de vista laboral debe ser revertido en forma drástica.
En este sentido, es absolutamente neceisario que junto a la implementación de las políticas que la CTA viene reclamando, entre ellas la de blindaje social, se generen también este tipo de ámbitos para discutir medidas y alternativas que permitan mantener viables las actividades para que la crisis no la paguemos los trabajadores.
Intereses en pugna
/en Columnas de OpiniónEl 13 de septiembre de 2009
La decisión de la Justicia de reinstalar a José Leiva en su puesto de trabajo, significa no solamente un límite a la prepotencia de la Barrick Gold, sino también a una creciente ola intimidatoria sobre los representantes sindicales
Si a ello agregamos la reincorporación de los dos compañeros despedidos de la empresa Chevalier por promover organización sindical donde prácticamente la UTA no tiene afiliados, muestra que la tensión entre los intereses en pugna se incrementa aceleradamente en el marco de esta crisis.
El paro de los compañeros del Subte reclamando la inscripción gremial en el momento que se firma el acuerdo paritario agrega un condimento más a ésta disputa. El verdadero mosaico de conflictos simultáneos, al que debemos agregar el anuncio del corte de autopista de los compañeros de Paraná Metal, es junto al de Terrabusi el componente industrial que muestra que llegó el momento de definir quien va a pagar esta crisis.
Indudablemente desde la Central nos vemos en la necesidad de aportar a la articulación de este escenario para evitar que las peleas aisladas mueran por esa definición. La convocatoria a la marcha de la CTA el próximo miércoles 30 de setiembre debe apuntar a fortalecer estas peleas. Nuestra propia fuerza se va encaminando a constituirse en espacio de referencia en el nuevo congreso de la Federación de Trabajadores de la Industria y Afines (FeTIA-CTA).
Lucha callejera, articulación de las peleas defensivas en el marco de la crisis, y afianzamiento de nuestra representación organizada en el seno de la Central son los componentes materiales de una estrategia que apunta a dotar a la clase trabajadora de la organización que se necesita para afrontar la complejidad de la etapa y la profundidad de la crisis.
Acumulacion de triunfos parciales, evitando el avance de ellos por repetición de nuestros errores es lo que nos va a permitir el despliegue de nuestra fuerza para conquistar la legalidad que nos niegan.
Queremos ser actores en el terreno de la negociación colectiva, ése es el fundamento de nuestra existencia, sin libertad y democracia sindical la clase de los que trabajan está condenada a ser representada hasta por sus enemigos.
Transformarla en sujeto implica que nuestra CTA no resigne el analisis materialista de la etapa y actúe con decisión para que esa misma clase la reconozca como su auténtica representante a partir de desarrollar la organización sindical desde la base ya que ese es el territorio y no otro donde se dirime el modelo sindical.