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Apocalypse Macri: El gobierno juega sucio y parece ganar, pero a lo Pirro
/en Noticias de la FETIAPor Victorio Paulón
Desde el martes 23 la zona afectada por la concentración del 24 contra la aprobación del presupuesto 2019 —hecho a gusto y pedido del FMI— se llenó de volquetes y bolsas repletas de piedras y cascotes que se ofrecían como frutos tentadores para un apocalipsis a medida de la puesta en escena macrista con impronta duranbarbista.
Hace mucho que la SIDE y sus sucedáneos emponzoñan las grandes gestas de masas —bajo todos los gobiernos— con pequeñas escaramuzas. Como señalamos en El Cohete a la Luna, “la quema de la sastrería Modart en 1988 luego de que Saúl Ubaldini cuestionara la política económica del alfonsinismo, se repitió durante los años del menemismo con el propósito de desviar la atención hacia esos incidentes y que no se concentrara en la magnitud del repudio a las políticas del Presidente y su ministro Domingo Cavallo. En los primeros años del macrismo se observó la misma técnica, que se ponía en práctica luego de la desconcentración, con redadas policiales que detenían a personas que se alejaban del lugar de las movilizaciones”.
Para no abandonar el grotesco, Patricia Bullrich se ridiculizó a sí misma denunciando a “Lxs Solidarixs”, un ignoto grupo de activistas de Facebook que según ella pretendían quemar el Congreso. El gobierno se proponía plantar el escenario para acusar a los manifestantes pacíficos que se oponen a la sanción del presupuesto del FMI de todo lo malo que aconteciera.
Tal cual lo denunció El Cohete a la Luna, el escenario estaba cuidadosamente preparado para la represión. No habían terminado de llegar las columnas de los manifestantes de las diversas organizaciones cuando empezaron a volar las piedras y a llover al unísono los gases de parte de la policía con sello made in USA. La Plaza de los Dos Congresos se convirtió en un campo de batalla. Las cabeceras de las columnas avanzadas comenzaron a replegarse hacia la avenida Nueve de Julio, para separarse de los incidentes. Poco tardaron los uniformados en desplegar el aparato represivo en el área cercana al Congreso. La escenografía del apocalipsis ficcional que pergeñó la oficina de relaciones públicas del gobierno estaba lista para mandarle fruta a la opinión pública, que soportó las escaramuzas en las pantallas de televisión durante largas horas en lugar de atender al debate en el recinto. De ideas ni hablar. Hablemos de los detenidos y no de los culpables de tamaña traición al mandato popular.
Varias decenas de apresados entre los militantes de las organizaciones populares fueron literalmente cazados y trasladados. Fueron detenidos el principal referente de la Garganta Poderosa, Nacho Levy, José Montes, dirigente de Astilleros Rio Santiago, un conocido activista del Movimiento Evita y otro del MTL, todos ellos claramente por fuera de los actuados enfrentamientos con la policía, que dejaron heridos policiales cuyo número es harto dudoso. La receta clásica de generar violencia y atacar a las organizaciones populares. El descontrol policial, en respuesta a un pequeño grupo de violentos programados, obligó a suspender por dos veces consecutivas el debate en la cámara de Diputados, que continuó cuando el remolón jefe de seguridad de la Ciudad se dignó a llegar al edificio y mantuvo una reunión con los jefes de las distintas bancadas. La policía se replegó, permitiendo la vuelta de las columnas a la Plaza de los Dos Congresos. Tarde resultó, ya que miles de manifestantes habían peregrinado a sus domicilios ante la certeza de que la votación ya estaba abrochada y sellada por oscuros acuerdos.
Todo fue tan predecible como un acto de teatro de poco valor y la represión fue, nuevamente, la razón política del gobierno de Macri. Sólo que en esta oportunidad el desenlace se dio al comienzo y luego vino el debate predecible camino al ajuste sin retorno. Una vez más se comprueba que cuando la masividad de la protesta es menor crece la represión en relación inversamente proporcional. Modart sucedió cuando las marchas de la CGT de Ubaldini empezaban a declinar en su masividad. Es valorable la presencia de los trabajadores de ATE Capital, que fueron sin duda quienes más movilizaron de todo el arco sindical. En la segunda parte de permanencia frente al Congreso después de la represión fue también notable la presencia de los estatales. La ausencia de los autoconvocados que siempre están y son numerosos fue notable sabiendo que con la aprobación del presupuesto como hecho consumado ya era casi imposible cambiar el destino. Con presupuesto o sin él, el plan económico del gobierno es esencial al macrismo y sólo resta esperar el final para cambiar las cosas.
El gobierno tendrá finalmente aprobado el presupuesto en diputados antes de conocerse la aprobación del nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Habrá perdedores y ganadores: entre los primeros están todos los sectores populares que dependen de la política económica, entre los últimos los capitalistas financieros y agroexportadores. El gobierno como su representante no podrá computar como un triunfo la consagración de un modelo que sigue perjudicando a la inmensa mayoría y al mundo del trabajo y la producción. La protesta seguirá aumentando. Mientras tanto, la imagen política del oficialismo se seguirá deteriorando, y aceleradamente.
(Nota de opinión publicada en El Cohete a la Luna)
Carlos Tomada: “Les dicen que son empresarios y los tratan como esclavos”
/en Noticias de la FETIAEntrevista a Carlos Tomada: Las nuevas modalidades de trabajo y cómo enfrentar la explotación.
Entrevistamos a Carlos Tomada, jefe de bloque de Unidad Ciudadana en la legislatura porteña y ex ministro de Trabajo de la Nación durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Cómo impactan las nuevas modalidades de trabajo, cómo deben organizarse los trabajadores para enfrentarlas, la legislación laboral y cómo discutir la política salarial son algunos de los temas que abordamos en esta entrevista de la Federación de Trabajadores de la Energía, la Industria, Servicios y Afines (FeTIA).
Uno de los temas en debate son las nuevas modalidades de trabajo impuestas por las plataformas digitales. ¿Qué análisis haces del impacto que genera en los propios trabajadores?
Estas son nuevas formas de organizar el trabajo que están planteadas básicamente para precarizar el empleo. Un trabajo sin protección social, sin derechos ni garantías. El primer paso es el ocultamiento de la figura del empleador y esta idea que tanto enfatiza este gobierno neoliberal del emprendedurismo como si cada uno de estos jóvenes que pedalean desenfrenadamente y viven pendientes del celular para ganarse un mango fueran empresarios en potencia. Entonces, el tema es cómo se logra un mejor trabajo. ¿Quién dijo que tiene que ser sostenido en la explotación del trabajador? El encuadre podría ser: si este es el trabajo del futuro, no lo queremos. Si las nuevas tecnologías generan este tipo de trabajo, no puede ser un trabajo de explotación, porque cuando ves las condiciones de trabajo que tienen no podés ponerle otro nombre. Uno de los caminos es el que se está empezando a recorrer que es denunciar, en primer lugar, el hecho que existe el empresario. No es un trabajo cuentapropista, autónomo. Existe un empresario. Y si existe un empresario tiene que haber una contraparte que esté en condiciones de reclamar por sus derechos.
Hace unos días, se realizó el pedido de inscripción de un sindicato que los agrupe. Vos sos uno de los abogados. Alcanza con formas de organización tradicionales para enfrentar las nuevas modalidades de trabajo?
Por ahora a mí no se me ocurre otra forma que un sindicato. A lo mejor hay otras formas y no me niego a que se exploren, pero creo que hay que conformar un sindicato y ese sindicato tiene que reclamar colectivamente por mejores condiciones de trabajo. No es una tarea fácil, va a haber extorsiones, lucha sindical, huelga, pero finalmente ésa es la historia de lucha de los trabajadores y de los sindicatos. Creo que por ahora la mejor forma es organizarse colectivamente, no hay ninguna razón para que esto no sea considerado susceptible de organizarse sindicalmente, porque trabajadores aislados había en otras actividades y han conformado poderosos sindicatos.
¿Qué debería hacer una Federación como la FeTIA para organizar, contener a estos sectores?
Creo que una Federación como la FeTIA lo sabe muy bien porque es casi su historia: la de apoyar a organizaciones que se inician y representan las nuevas actividades. Pero acá estamos frente a nuevas actividades con un carácter de explotación muy grande. Les dicen que son empresarios y los tratan como esclavos. Este es el punto nodal. Entonces, organizarse. Yo digo sindicatos, puede ser que haya otras formas, pero planteo sindicatos, porque lo importante es cómo se organizan colectivamente. Son dos puntos: cómo se denuncia que existe el empresario, que existe la relación de dependencia, cosa que ya está probada y organizarse sindicalmente. Para mí esa es la respuesta porque si este va a ser el trabajo del futuro, tiene que ser trabajo con derechos. En la Argentina no hay otra posibilidad. No quiero decir que no exista la realidad, pero tenemos una tradición de lucha por los derechos, de lograr avances sólidos en materia de protección social. El gran valor cultural sobre el trabajo que tiene nuestro país y que nos diferencia de otros. Ha llamado mucho la atención esta organización y la lucha que se está dando en Argentina. Las centrales sindicales internacionales han tomado conocimiento y miran este tema con bastante interés.
Otro de los grandes cambios en el mercado laboral fue el pasaje de trabajadores formales hacia el monotributo. ¿Qué implicancias tiene esto para los trabajadores y cómo organizarse también en un marco de tanta precariedad laboral?
El monotributo puede ser una buena idea, pero hay que repensarla, porque hoy por hoy termina siendo una forma de precarización. No digo que no pueda ser una respuesta el monotributo frente al esquema de cooperativas o frente a otro tipo de organización de la producción, pero creo que hay que tener un componente mayor de derechos y garantías. Creo que es un tema que está en debate, qué hacer con todo lo que se ha llamado economía popular. Qué hacer en términos de derechos, porque son una realidad. Hoy por hoy no se puede negar, pero todavía, lógicamente no es una crítica, pero todavía está expuesta en materia de protección.
¿Habría que hacer cambios en la legislación vigente? ¿El problema es que no se respeta o habría que introducir modificaciones?
Por supuesto parte del problema es que no se respeta la legislación vigente. Igualmente ahí hay un debate que yo lo planteo en esos términos porque no lo tengo resuelto. La generación de una legislación específica para la economía social plantea la paradoja de que sería una legislación con menos derechos porque si no se aplicaría directamente la vigente. Al ser una legislación con menos derechos estaríamos generando trabajadores de primera y de segunda. No me parece que ésa sea la solución. Con un agravante: que conociendo a los empresarios argentinos usarían todas las formas posibles de volcar sobre esta legislación de segundo nivel la mayor cantidad de trabajadores y áreas productivas. Una especie de tercerización legalizada. El otro peligro es que no tengan ningún tipo de derecho, como ahora. Hay otro camino que no sé si es completo pero que debería analizarse que es lograr que ciertos derechos tengan característica universal. Por ejemplo la Asignación Universal por Hijo que tiene el mismo valor, el mismo monto que la Asignación Familiar que recibe un trabajador en relación de dependencia. Entonces, esto quiere decir que un trabajador en una cooperativa o en cualquier otra forma de organización puede cobrar por hijo lo mismo que cobre un trabajador en relación de dependencia. Ese tipo de políticas es interesante. Las moratorias jubilatorias, por ejemplo, llevaron a una universalización de la protección social. La Argentina tiene un dato muy elocuente en ese sentido. Más del 96% de las personas mayores de 65 años cobra en Argentina una jubilación. Es un número inédito.
Respecto a la política salarial, ¿se puede o conviene pensar estrategias según los sectores?
Creo que la política salarial tiene que tener distintos niveles porque es la única forma que genere realmente una cobertura amplia. Pero por empezar creo en la política salarial activa. No creo que el salario sea un tema del mercado. Creo que tiene que haber negociación colectiva y el Estado tiene que cumplir un rol. El primer nivel es la necesidad de un salario mínimo, un piso por debajo del cual no debe haber ningún argentino que trabaje 8 horas en relación de dependencia. Y tiene que ser con la institución del Consejo del Salario Mínimo porque ahí intervienen los actores sociales, con la participación de sindicatos y empresarios en la fijación de esa política con la presencia del Estado como garante del piso. Hay un segundo nivel que creo que tiene que ser extendido que es la negociación por actividad. Porque si vos fraccionas la negociación por actividad debilitas la capacidad de lucha y organización y la conciencia del colectivo. Entonces tiene que haber un segundo nivel que no debería ser el techo sino el piso. Sobre ese piso puede aparecer la negociación sectorial o incluso como existe hoy, algunas cláusulas que se negocien a nivel empresas. Y luego puede ocurrir que una empresa particular a su vez establezca un sistema de premios a la productividad, propio de la empresa, pero siempre uno encima del otro. De alguna manera esto existe en Argentina. Debería haber cierta coordinación de una política salarial en general, integradora, protectora de todos los niveles.
Por último, Macri dijo que nadie puede pretender cobrar más de lo que vale su trabajo porque así deja a cientos de miles de argentinos sin empleo. ¿Qué lectura haces de esas declaraciones?
El desprecio de Macri por el trabajo y los trabajadores es infinito. Es de clase. Entonces dice con naturalidad cosas que realmente uno no sabe cómo encuadrarlas. Es fiel expresión de un pensamiento en el que el trabajo solo es mirado desde una perspectiva del costo. Entonces cuando lo miras desde esa óptica solo podes pensarlo desde el ajuste. Si pensás en el trabajo como organizador de la sociedad, como una cuestión de dignidad, como un elemento del desarrollo económico inclusive, buenos salarios fortalecen el mercado interno y ponen en marcha las ruedas de la economía. Para Macri el trabajo es un costo, los trabajadores son vagos y todas las instituciones protectoras del trabajo, sean la justicia, sean las organizaciones sindicales, todo eso es un obstáculo para el libre funcionamiento del mercado. Esa concepción es demasiado riesgosa para el trabajo del futuro, para la introducción de nuevas formas organizativas del trabajo, para la presencia más masiva de las nuevas tecnologías. Porque cuando vos tenés la concepción que el trabajo es un costo las nuevas tecnologías se utilizan como una excusa para precarizar el trabajo, para bajar el costo laboral, para suprimir trabajadores. Es el peor escenario. Por algo la OIT, que va a cumplir 100 años, abrió un gran debate sobre el trabajo del futuro. Pero es muy peligroso cuando ese debate se da en un contexto político y económico como el que tenemos hoy en Argentina porque los cambios tecnológicos también tienen que ver con el contexto en el que se producen. No es lo mismo en un gobierno popular, con organizaciones sindicales fuertes, con partidos políticos que tienen otra concepción del trabajo que no sea la neoliberal. Ese es el riesgo agravado que está viviendo la Argentina en materia de trabajo.
Por qué rechazamos el proyecto de presupuesto 2019 de Cambiemos
/en Noticias de la FETIAOscar Cuartango: “Glovo comete fraude laboral”
/en Noticias de la FETIACompartimos la opinión de Oscar Cuartango que ayer publicara el Grupo Descartes sobre el fraude laboral que esconden las nuevas formas de trabajo desarrolladas en base a plataformas digitales. Un tema en el que seguiremos profundizando
En medio del auge de la llamada “Economía de Plataformas” que se vive en la Argentina y en todo el mundo, el ex Ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires Oscar Cuartango sostuvo en una entrevista televisiva que una de las mayores exponentes de esta tendencia, la empresa de delivery Glovo, “comete fraude laboral” ya que existe una relación de dependencia.
“Empresas como ésta les alquilan la caja en la que transportan los pedidos, les alquilan una especie de soporte donde el trabajador coloca el celular. Después, el trabajador pone el vehículo pero no elige ni los clientes, ni los destinos, ni la tarifa, sino que obedece las órdenes que le da la empresa. Entonces, ¿Cuál es la relación laboral? Es una relación de dependencia”, explicó el abogado laboralista.
En el marco del programa “Ciudadanos” del canal “Somos La Plata”, el fundador del Grupo Descartes agregó que “cuando vos usas el monotributo para encubrir una relación de dependencia, es ilegal. Y esto es muy fácil de comprobarlo porque cuando existe un monotributo trucho, el empleado le factura al empleador la factura 1, la 2, la 3, y así, porque sólo le factura a él”
En relación a otra de las Apps estrellas, la estadounidense Uber, Cuartango afirmó que “no es un caso exactamente igual, pero lo roza” debido a que en ese caso “ya que ahí hay un problema de enfoque de tipo constitucional”, finalizó.
Compensación a las empresas de gas: una decisión política que va a tener un impacto negativo en el modelo productivo
/en Noticias de la FETIALa decisión del gobierno de compensar a las empresas de gas a través de la aplicación de un ajuste retroactivo tiene un impacto no solo en el presupuesto familiar sino también para los comercios, empresas e industrias.
Además se suma a un 1700 % de incremento de las tarifas de este servicio desde 2015. Se trata de un aumento del costo fijo que se ve también afectado por la reducción de la actividad económica.
Respecto al salario, la incidencia del gas era de un 1% en los ingresos de los trabajadores registrados. Hoy, el impacto no es menor al 10% y si sumamos además el incremento en el transporte, la electricidad, el agua, se destinan al pago de los servicios alrededor del 25% de los ingresos. Si se tiene en cuenta que el nivel de inflación interanual este año será del 45% y las paritarias en promedio rondan alrededor del 25% para los privados y menos del 20% para el sector publico, la caída del poder adquisitivo de los trabajadores afecta no sólo la calidad de vida de la clase obrera sino también, y en forma directa, al mercado interno.
Además del aumento de los costos fijos, el deterioro cotidiano de los trabajadores lleva a una caída de ventas que se traduce en suspensiones y despidos por parte de las empresas. Si a esto se suma la política del Banco Central de incremento de la tasa de referencia al 74%, el modelo productivo hoy en el país es insostenible.
La dolarización de las tarifas es una decisión política del gobierno actual que tiene como único objetivo beneficiar a las empresas concesionarias y no tiene en cuenta el interés de los consumidores y mucho menos del país. Los costos son clave para el desarrollo de un modelo basado en la productividad y en la calidad.
En Estados Unidos el nivel de productividad industrial creció desde el 2005 al 2012 generando una reducción de costos de producción por encima del 35% promedio en ese periodo. Este crecimiento se basó en la extracción del gas no convencional. Si bien el valor a nivel internacional era de 16 dólares el millon de BTU colocado en puerto, lo vendían dentro del país a 4,7 dólares en base a los costos de la produccion y la rentabilidad lógica. Se trató de un modelo que buscó el desarrollo del modelo productivo. Esto es contrario a lo que sucede en Argentina, donde incluso el gobierno de Mauricio Macri subsidia al grupo Techint en Vaca Muerta que provee el gas a un valor muy superior al costo de extracción dándole a la empresa una rentabilidad exepcional.
Los empresarios y productores deben reaccionar con mucha energía porque esto va a llevar a que se cierren plantas y comercios. Estos costos hacen insostenible el manejo de cualquier actividad económica. Y los consumidores también deben reaccionar porque estas decisiones políticas afectan el bolsillo de una manera muy significativa.
Los trabajadores vamos a reclamar la reapertura de paritarias aunque hoy difícilmente lleguen a compensar el incremento de la incidencia de los servicios en los ingresos ya que tenemos que sumar a la pérdida promedio desde el inicio del gobierno actual de alrededor del 15 % la que implicaría la diferencias entre las paritaria logradas o a lograr y la inflación del 45 % y el traspaso al salario del costo de los servicios como transporte y energía.
Pedro Wasiejko
Secretario General FeTIA
UNA JORNADA SOÑADA (Por Victorio Paulón)
/en Noticias en los MediosLa conducción transversal que hizo posible el paro nació en la calle
El 21F en la avenida 9 de Julio de Buenos Aires, frente a una multitud similar a la del 25S, un grupo de dirigentes convocó a construir una oposición sindical al modelo económico del gobierno nacional. Sobrevolaba entonces el deseo de instalarse en la agenda de todo el movimiento obrero y sumar en la patriada a los sectores afectados por la concentración y el endeudamiento más vertiginoso de nuestra historia.
El martes 25 de septiembre se recordará por años como la jornada en la que aquel sueño ganó la calle. Ya no se pone el acento en la cantidad de manifestantes porque fue enorme, tampoco en el carácter metropolitano, porque se replicó en las principales capitales del país, ni en los índices de acatamiento que superaron largamente el 90%. Se trata de la reafirmación, en los hechos, de una conducción transversal parida en la calle. La unidad del movimiento obrero está cada vez más cerca de las bases que de la conveniencia de las cúpulas. Nacen de luchas difíciles que vienen sosteniendo los trabajadores de los Astilleros Rio Santiago, los mineros de Río Turbio o los despedidos de la Agencia Télam, de todos los que padecen cierres cotidianos de sus fuentes de trabajo, como las emblemáticas Cresta Roja o Alpargatas, las fábricas de zapatillas, los suspendidos de las grandes empresas como las automotrices o los que reclaman reapertura de las paritarias que amenazan con terminar el año veinte puntos debajo de la inflación. Todos ellos se sienten expresados en este paro y esas marchas masivas que se repitieron en todo el país. La escalada prometida en el acto de la Plaza de Mayo de que habrá uno y mil paros, una y mil marchas hasta que obliguen a cambiar el modelo económico o que cambie el gobierno, señala la meta de un año de agitación y lucha que ha logrado la legitimación de la clase trabajadora y del campo popular. La campaña electoral para los trabajadores conscientes de lo que viven no será frente a un televisor en el comedor de su casa, aislado del resto, sino en la calle reclamando y exigiendo sus derechos junto a sus pares.
El momento actual puede equipararse a los tiempos del “Rodrigazo”, cuando las Coordinadoras de Gremios en Lucha movilizadas durante diez días paralizaban los cordones industriales de todo el país y obligaron a la CGT de entonces a convocar a aquel paro con movilización que implicó la renuncia del primer engendro neoliberal que encabezó Celestino Rodrigo y se llevó consigo al todopoderoso José López Rega, responsable de los horrorosos asesinatos realizados por la Triple A. Ojalá la actual Ministra de Seguridad recuerde aquellos momentos y entienda que cuando los reclamos cobran volumen no hay represión que los detenga. Las reiteradas amenazas al líder docente Roberto Baradel, que tan poco preocupan al gobierno nacional, hablan por sí solas de la impotencia que genera esta medida de dimensiones históricas. Las provocaciones de la Prefectura Naval en el Puente Pueyrredón sólo sirvieron para exacerbar los ánimos y multiplicar los piquetes con los que amaneció el 25 el Conurbano bonaerense.
El grado de autonomía que las jóvenes conducciones de las regionales cegetistas exhiben con respecto a los casi gerontes dirigentes nacionales que monopolizan la superestructura del sindicalismo, dinamiza el debate y augura una pronta superación de esta contradicción de largo arrastre. La marcha unitaria a la histórica plaza fue precedida por luchas unitarias en la mayoría de las provincias y sus distintas regionales, que se constituyeron en un mensaje directo para aquellos dirigentes nacionales. En Río Negro se repitió el paro de hace un mes, con importantes marchas en Bariloche, Viedma y General Roca. En Córdoba fueron 15.000 los concentrados y los distintos sectores participaron en la marcha y en el acto. Cerró el acto el secretario general de Luz y Fuerza en lucha contra la privatización de la EPEC. Todos los oradores convocaron a seguir la lucha. Cabe señalar que la jornada cordobesa fue de 36 horas.
El gobierno creía que con aprietes y amenazas a una veintena de dirigentes gremiales podría contener al mundo del trabajo agredido hasta en su orgullo. Hoy se encuentra mendigando préstamos en los Estados Unidos con un paisaje de paro pocas veces visto en su magnitud. En Rosario hubo una seguidilla de tres marchas. La primera el día lunes donde la CTA Autónoma junto a los movimientos sociales movilizó cerca de 10.000 manifestantes. Las otras dos en la mañana del martes, una con la UOM, el SMATA y los Municipales, que repitieron esa cantidad. En el cierre de la protesta el Movimiento Sindical Rosarino, junto a la CTA de los Trabajadores y el Movimiento Obrero Santafesino, congregaron unas 25.000 almas con un desbordante cierre expresado por representantes de todas las organizaciones convocantes.
En la ciudad de Santa Fe fueron también unas 10.000 almas, un poco menos en la ciudad de Reconquista y otra más en la ciudad de Gálvez. La protesta fue la expresión más federal de las que se desarrollaron hasta ahora y pone de manifiesto un esquema unitario que le posibilite dar un salto de calidad a la pelea. La unidad viene arrasando las pretensiones de representación por arriba, el improbable talón de Aquiles, por donde busca el gobierno frenar la ola de protesta. En resumen, al calor de la dura resistencia que están dando los trabajadores de Astillero Rio Santiago, los estatales de ATE Capital, los docentes de varios distritos con cabeza en la golpeada localidad bonaerense de Moreno, los patagónicos o los despedidos de Télam, se abriga y manifiesta el resto de la clase trabajadora. Fue llamativo además cómo en la marcha central de Rosario la inmensa mayoría respondía a sindicatos formales con sus remeras identificatorias y sus dirigentes a la cabeza de las columnas. Cada vez más las masivas movilizaciones obreras se parecen a sí mismas en otros momentos de la historia.
En una ciudad vacía de actividad cotidiana resonaron los bombos inundando de clasismo las consignas con que repudiaban al gobierno nacional y recuperando el folklore del eterno peronismo de los trabajadores. Los discursos pronunciados por varios oradores eran respuesta en tiempo real a las palabras y los bailes de Mauricio Macri en los Estados Unidos y celebraron cuando se conoció la renuncia de Luis Caputo al frente del Banco Central. Cuando las cosas suceden de esta forma, la crisis más que económica es política y su resolución nunca coincide con lo que marca el calendario institucional. La escasa sobrevida de este gobierno en terapia intensiva no depende de sí mismo sino de sus mandantes.
Pasado el mediodía, a la hora del balance, tras anunciar el total acatamiento a la medida de fuerza, Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña respondieron a la prensa con una mirada entre amenazante y resignada, pidiendo un cambio de rumbo que no anida ni remotamente en la cabeza de Macri. Al final de una jornada histórica del conjunto de organizaciones queda nuevamente flotando en el ambiente la angustia de no saber que rumbo se tomará en el futuro inmediato. Entre la cerrazón del gobierno y la presión de las bases la crisis de conducción del sindicalismo argentino continúa en carne viva.
En otro escenario Hugo Yasky, Pablo Moyano, Sergio Palazzo, Omar Plaini, Pablo Micheli y Roberto Baradel habían dado el informe del paro con una mirada abiertamente confrontativa con el gobierno nacional prometiendo darle continuidad al plan de lucha. El próximo desafío será el tratamiento, en la Cámara de Diputados, del presupuesto nacional que sólo contiene metas de inflación, valor del tipo de cambio de imposible cumplimiento y medidas de ajuste que en este clima de lucha también lo serán. Y prometen una gigantesca marcha a Luján para octubre. A dios rogando, y con el mazo dando.
(Artículo publicado en El Cohete a la Luna)