Buenos Aires, 24 (ANSA) – Las divisiones en el movimiento obrero, tanto en la Confederación General del Trabajo (CGT) como en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), están marcadas por las políticas de un gobierno nacional que dio nuevamente espacio a la participación de los trabajadores, cuyos dirigentes difieren entre los que consideran que el camino es el correcto y los que reclaman mayor reconocimiento.
La semana pasada, Hugo Moyano, dirigente histórico camionero y líder de la CGT, quien enfrentó al neoliberalismo de Carlos Saúl Menem y apoyó las gestiones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, renunció a su cargo en el Partido Justicialista -PJ, peronista- y suspendió el diálogo con la mandataria, a quien criticó.
Inmediatamente, sectores anti-kirchneristas del sindicalismo se acercaron a él y dijeron que los representaba. Moyano, aclaró el jueves que no rompió con el gobierno sino que solo «suspendió» el diálogo y que no habrá huelga general.
Entre los temas que en apariencia enfrentan hoy a Moyano con el gobierno está la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas -este tema ya llevaba años sin que el kirchnerismo le diera el visto bueno y la mandataria lo acaba de desestimar- y la megacausa contra algunos dirigentes sindicales por la supuesta venta de medicamentos falsos -que implicó, en parte, un control sobre el dinero de las prestadoras de salud que dependen de los sindicatos-. También se encuentra la suba del mínimo no imponible de ganancias a los salarios de los trabajadores; la negociación de paritarias de este año, en un país con una inflación del 8,2 por ciento, según las autoridades, y triplicada de acuerdo con consultoras privadas; y los candidatos sindicales que quedaron fuera de las listas oficiales en los comicios de octubre. «Hay algunas cosas que plantea Moyano que son justas y, por otro lado, lo que también tenemos claro es que esos planteos de las cuestiones que hay que hacer no pueden ser un elemento que genere un grado de confrontación que produzca un retroceso de lo que se avanzó. Ese es el límite», dijo a ANSA el secretario adjunto de la CTA, Pedro Wasiejko.
Consideró que «hay una preocupación del sector de Moyano de que con el papel que jugaron no se ven suficientemente tenidos en cuenta». Wasiejko recordó que el movimiento obrero argentino, un pilar del Partido Justicialista, tiene divisiones. «No hay una CGT unida y no hay una CTA unida», dijo y explicó: «el tema de la discusión en el momento es la postura frente a la coyuntura política y el gobierno nacional».
Tanto Moyano como Wasiejko afirmaron que seguirán trabajando por una mejor distribución del salario y en esto, pese a sus diferencias, están más cerca entre ellos que lo que pueden estar de sectores anti-kirchneristas, cercanos al ex presidente Eduardo Duhalde, como el gastronómico Luis Barrionuevo. (ANSA). MRZ
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