Este jueves quienes participamos en el Comité Argentino por la Libertad de Lula y Justicia por Marielle realizaremos un acto en el que participará la ex Presidenta de Brasil, Dilma Rouseff. La actividad se realiza en el marco de la reducción de la condena a Luis Inácio Lula Da Silva que determinó este lunes el Superior Tribunal de Justicia del país vecino y que le permitiría al ex Presidente en septiembre de este año salir de la prisión en la que está recluido hace un año. Si bien Lula debe estar libre ya que la causa por la que está preso no tiene ningún tipo de sustento más que el de la persecución política, esta decisión del máximo órgano del Poder Judicial de Brasil pone en evidencia el comienzo del resquebrajamiento del gobierno de Bolsonaro y deja al descubierto la estrategia orquestada desde Estados Unidos en el continente para perseguir a los líderes populares.

La reducción de la condena al líder más popular de Brasil, al que se le impidió participar de las elecciones que tuvieron lugar el año pasado gracias a una persecución feroz que llevó adelante el entonces juez Sergio Moro, hoy ministro de Justicia del gobierno de Bolsonaro, muestra un retroceso de las posiciones más duras que empezarían a quedar aisladas en el proceso político brasilero.

La condena a Lula se basó exclusivamente en declaraciones de arrepentidos, sin un solo documento que sustente la denuncia. Algo que vemos que se repite en Argentina y que puso en evidencia la red de espionaje ilegal que actualmente investiga en Dolores el juez Alejo Ramos Padilla en lo que se conoce como el D´Alessio Gate. No es casual que el abogado del ex Presidente, Cristiano Zanin, dirija el Instituto Lawfare, con sede en Londres. Desde allí se denuncia la guerra jurídica lanzada contra varios líderes populares latinoamericanos a través de un Poder Judicial que actúa en forma conjunta con la prensa oligopólica y otros factores de poder incluso externos. Algo que sucede no sólo en Brasil, sino también en Ecuador, Argentina y que se intenta también en Bolivia.

La decisión que tomó el Superior Tribunal de Brasil, por unanimidad, es la primera que se toma en favor de Lula en ese órgano. El fallo no se puede leer aislado del contexto político del país, en el que incluso Sergio Moro se ha visto debilitado por los desaciertos en la causa del Lava Jato. Y esto no se puede leer tampoco sin tener en cuenta los intereses geopolíticos de Estados Unidos en la región. Tal como explica en una nota de opinión publicada en Página 12 el politólogo brasileño, Emir Sader, “el principal escándalo que ha afectado la imagen pública de la causa Lava Jato fue el descubrimiento de un fondo millonario a disposición de los  jueces que la investigan. El fondo sería el resultado de un acuerdo con autoridades de los Estados Unidos, según el cual Petrobras habría pagado una multa gigantesca, pero el gobierno norteamericano reservaría una parte de esa multa para el fondo, que sería administrado en Brasil por los jueces de la Lava Jato. La revelación causó un escándalo, reacciones negativas generalizadas, hasta que los jueces que dirigirían el Fondo decidieron, frente a esa repercusión, retirar la iniciativa”.

En el caso de Argentina, es momento de empezar a pensar que con un resultado favorable en Octubre, con el regreso de un gobierno nacional y popular, renacería la esperanza de recuperar a América Latina como la Patria Grande que construimos con Néstor, Chávez, Correa, Lula, Evo y Cristina. Un continente unido, que fortalece sus economías en favor de los pueblos y que con intereses comunes rechaza la injerencia de las grandes potencias imperialistas que pretenden saquear nuestros recursos en favor de unos pocos y en detrimento de los pueblos de nuestra región.

Por eso, la decisión de participar del acto que realizaremos este jueves tiene entre sus objetivos seguir fortaleciendo los liderazgos políticos que se necesitan para reconstruir la autonomía.

Pedro Wasiejko

Secretario General

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