Con esta afirmación de nuestro compañero Secretario General Pedro Wasiejko concluyó el lunes el Encuentro de Debate que precedió a los Congresos de la FeTIA en su sede central, y que contó con el patrocinio de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung de Argentina.

“El mundo con Trump” fue el eje sobre el cual se ordenó el debate y dio pie para que los panelistas invitados, ambos economistas: Enrique Arceo y Mariana González se explayaran sobre la crisis grave, profunda, que vive el neoliberalismo a nivel mundial y que expresa en Trump y su proyecto, tal vez la expresión más clara de la salida que propone la derecha más conservadora, no sólo en EEUU sino a nivel mundial.

“El capital financiero funciona como una especie de vampiro, chupa las ganancias de las empresas, entonces baja la productividad, baja el crecimiento, bajan las inversiones en investigación y desarrollo”, nos decía Arceo a poco de iniciar su intervención. El panel lo completó Pedro Wasiejko quien aportó otro ingrediente a la complejidad del mundo hoy refiriéndose a los avances tecnológicos que se vienen y por su parte Eduardo Menajovsky hizo de moderador, en un encuentro riquísimo por la cantidad de conceptos e información que se vertieron, y por la participación de los compañeros con sus preguntas y opiniones.

“No hay capital productivo y capital financiero, lo que hay es capital fusionado, porque el 50% por ciento de las inversiones viene a comprar acciones de la propia empresa, no viene a crear nada… lo que cambia completamente es el carácter de las empresas, las vuelve rentistas y no productivas es una diferencia conceptual–, aclara Enrique y agrega: es central comprender que estamos imbuidos de la idea que hay que seducir al capital y que sólo la lluvia de inversiones nos va a permitir crecer. Esto no es cierto, en primer lugar porque tenemos un PBI de un año afuera, o sea 5 años de inversión, segundo porque el capital tal como es hoy es un capital financiarizado que invierte en donde obtenga mejor tasa de ganancia. Entonces desarrollarse es siempre ir en contra de la lógica del capital a nivel mundial, así se desarrolló EEUU poniendo barreras, luego de ganar la guerra de la industria sobre el campo, acá ganó el campo sobre el proyecto de la ciudad”.

“En este mundo hoy (para hacer algo alternativo) no es tan importante la gran cantidad de capital que uno necesita sino hacia donde se orienta ese capital y para eso se necesita un Estado, un campo popular activo y metas claras, eso no lo va hacer nunca el capital extranjero, eso no lo hará nunca el mercado, en este mundo es central entender esto”, fueron algunos de los conceptos centrales que expresó Arceo.

Por su parte Mariana González, luego de explayarse sobre las políticas de endeudamiento y ajuste que implementa el gobierno de Cambiemos, sus consecuencias en el empleo, en la precarización y en la enorme hipoteca que quedará para las próximas generaciones nos decía: “Entender cómo es el mundo, para dónde va, saber cuáles son los problemas, nos permite saber para dónde queremos ir, el modelo económico que queremos para la Argentina. Saber que el patrón de desarrollo basado en el libre mercado no es un proyecto que le convenga a la clase trabajadora. Saber eso no es poco porque es una cuestión que no está instalada del todo entre los trabajadores, es algo que hay que entender, estudiar de dónde venimos, la historia, las cosas que ya han fracaso y apoyar aquellas iniciativas que buscan otro tipo de patrón de crecimiento con empleo seguro y buenos salarios para todos. Un modelo que busque un país más igualitario y equitativo”. 

Fueron pocas las vertientes que hacen a esta situación tan compleja que no fuera mencionada o explicitada en el encuentro, de ahí su riqueza: a la crisis de EEUU se suma la crisis de la Unión Europea, la situación de China, Rusia, los conflictos regionales, etc. etc. todo ello dio un panorama de una gran complejidad e incertidumbre en relación a su resolución. 

Hacía falta un cierre alentador y lo dio nuestro secretario general: “Lo que demuestra la historia en estas crisis tan profundas, los que sobreviven son los que siguen adelante, son los que tienen la decisión, la voluntad, el proyecto y tienen después el soporte físico para sostenerlo. Son los que tienen la iniciativa, las minorías más activas, inclusive en la composición del capital.

“Por eso veamos un signo de esperanza, porque solamente en estas situaciones es posible pegar un salto de calidad para la humanidad y obviamente para los sectores populares, solamente en este tipo de momentos, una respuesta y no nos tiene que asustar ser minoría, inclusive en el movimiento obrero, lo importante es tener esa voluntad, articular con los más amplios sectores, construir la alianza más amplia posible. Y en eso hay un legado histórico, hay una línea histórica, están estos 12 años, esa memoria histórica, ese acumulado, ese patrimonio, y con eso y con la decisión política, la voluntad, podemos ayudar a dar el salto”, concluyó Pedro.

 

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