La Federación de Trabajadores de la Energía, Industria, Servicios y Afines – FeTIA, respalda la propuesta de pago de la deuda que hiciera el presidente Alberto Fernández acompañado por el Ministro de Economía Martín Guzmán. Se trata de la deuda heredada de la gestión de Macri y Cambiemos que alcanzando el 95% del PBI ya se sabía que era insostenible e impagable.

Celebramos la firme decisión del gobierno de rechazar las políticas de ajuste que los bonistas pretendieran imponerle al Ministro Guzmán mediante amenazas “cuasi” mafiosas y que el gobierno haya priorizado una propuesta sostenible, realista, alineada con los planteos que presentó al Fondo Monetario Internacional desde el principio de su gestión.

La propuesta de no realizar ningún desembolso hasta el 2023, hacer una quita de capital del 5,4% y una reducción del 62% de los intereses es una decisión responsable y oportuna ya que está claro que si un país no crece no puede pagar. Más aún en el contexto de emergencia sanitaria provocada por la pandemia que castiga nuestra economía como jamás lo habíamos experimentado. Como dijera Néstor Kirchner “los muertos no pagan” y Alberto Fernández eligió el cuidado de la vida y la salud de nuestro pueblo. El Presidente es coherente con sus propuestas de campaña, ratificando que el peso de la deuda no puede cargarse sobre espaldas de los trabajadores y de los argentinos que menos tienen.

Es oportuno celebrar también la buena acogida que tuvo en el gobierno la iniciativa de aplicar un impuesto a las grandes fortunas, que ayuden a solventar la crisis social profundizada por la pandemia y el necesario y -a todas luces eficaz-, aislamiento preventivo y obligatorio.

Las medidas tomadas por el gobierno para paliar en algo el terrible impacto en los sectores de menores recursos son necesarias, imprescindibles, pero no bastan dado el profundo deterioro que dejó el macrismo, la expansión exponencial del virus no hace más que dejarlo al desnudo.

En ese contexto es razonable, justo e imprescindible, que quienes más se enriquecieron -sobre todo en los últimos años de especulación financiera-, hagan su aporte en un gesto que cuenta con la legitimidad que le dan amplios consensos en distintos sectores, políticos, sociales y culturales y que la sociedad toda reclama.

En nuestra historia no sería la primera vez que se aplica un gravamen a los más poderosos. La Primera Junta apeló a un empréstito forzoso a la naciente burguesía para financiarse. El mismo Gral. San Martín, que siendo gobernador de Mendoza no duda en expropiarles a los ricos para solventar su cruzada libertadora. Carlos Pellegrini le impuso como condición a la elite porteña para aceptar la presidencia del país que atravesaba una profunda crisis económica… Antecedentes hay y siendo que el impuesto que estudia diputados alcanzaría solo a 12.000 personas o sea el 0,03% de los argentinos, pensar también en un empréstito forzoso a otro sector de las grandes fortunas no alcanzados por el impuesto podría ser un camino complementario.

La FeTIA confía que en el éxito de estas propuestas está la posibilidad real de reconstruir una nueva etapa para la Argentina. Una Argentina donde el rol del Estado –como queda demostrado en este marco de pandemia global–, es fundamental, es  el único que puede garantizar políticas públicas integradoras, inclusivas, que hagan un país más solidario, más equitativo, federal y soberano. Sus implicancias democratizadoras irían mucho más allá de la pandemia.

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