Denuncian extremas condiciones de precarización laboral

Roberto Villaola, dirigente de la Unión de Trabajadores de la Pesca y Afines (UTPYA) y que también integra la Federación de Trabajadores de la Industria y Afines (FETIA) volvió a reclamar medidas para resolver la situación de «más de 6000 fileteros de pescado que se encuentran en condiciones de extrema precarización laboral».

«En muchos casos los propios trabajadores son obligados a sacar el monotributo para que las empresas los hagan figurar como parte de supuestas cooperativas en las que lo único que comparten son las pérdidas. Sin aportes sociales, ni siquiera pueden cobrar la Asignación Universal por Hijo porque aparecen como socios cuando en realidad cobran alrededor de 1,20 pesos por kilo de pescado fileteado, cuando hay trabajo. En las épocas de veda o en las que escasea la pesca, quedan a la buena de dios», afirmó Villaola.

A las 20 horas, los trabajadores se instalan alrededor de las radios para escuchar si ese día podrán ganar algo de dinero para llevar a sus hogares, aunque en muchos casos aparezcan en los papeles como socios de empresas que fueron creadas tan solo para evadir las obligaciones de los verdaderos empleadores. Durante 20 minutos aproximadamente, el locutor informa, sin descanso, la demanda de las supuestas cooperativas que piden fileteadores, algún peón y en algunos casos envasadores que deben presentarse desde las 3 de la mañana en los distintos establecimientos. También da cuenta de las suspensiones o certificados médicos que algunas personas deben presentar, con chistes de mal gusto en medio de la transmisión: «Planta San Ignacio, peones presentarse hora 9, el resto del personal no trabaja. Planta La Váltica peones y fileteros 4 (hora a la que se deben presentar), envase 5, depinado 9. Cómo le cambié el domicilio ayer en planta La Váltica. Los mande a cualquier parte. Les pido disculpas eh. (…) Veamar. Los peones Luis y Eduardo junto con los fileteros tomaditos de la mano, cantando el arroz con leche se presentan a las 7, despinado 7.30, envase 8, resto del personal escuchar mañana 20 horas», relata quien se encuentra detrás del micrófono de una de las FM locales.

Aunque son supuestamente socios de las «pseudo cooperativas» como ellos las llaman, no tienen derecho a nada. Ni a enfermarse, ni a cobrar una jubilación, ni a recibir la AUH. Herramientas de trabajo que ellos mismos se deben comprar, extensas jornadas cuando hay trabajo y a la deriva cuando no lo hay deben asistir también cuando tienen problemas de salud: «si te enfermas y faltas, no cobras. Yo ahora estoy lastimada, pero tengo que ir», dice Cinthia, indignada. En pareja con otro fileteador, pagan a una niñera para que se quede con su hijo de 2 años casi la mitad de lo que ella gana. «Pero le tuve que decir que venga a trabajar, porque con lo que yo gano no alcanza. Yo me lastimé y me tuvieron que coser y me puse papel film y fui a laburar con los puntos y todo», relata él.
«Yo tengo una dolencia en el brazo y si no voy a trabajar no vivo porque no tenemos una obra social, no tenemos un seguro. Yo en este momento no tengo nada. Te llaman por celular. Yo mañana entro a las 4 de la mañana. Esta bien, si no vas a trabajar no te dicen nada. Vas al otro día y está todo bien, pero no es el hecho. Nosotros estamos peleando por algo más efectivo, más seguro. Tener una garantía de trabajo», afirmó otro trabajador.
Según el abogado Leonardo Pablo Martinez Bordaisco «esta actividad tiene períodos de inactividad por las vedas. En los viejos convenios decía que a los trabajadores había que pagarles un fondo de garantía durante los meses no trabajados. Con esto (por las supuestas cooperativas), se evita. Se trabaja cuando hay pescado y cuando no hay no se trabaja. Y se gana a destajo como si fuera un trabajo independiente. Ahora hay pseudo cooperativas que están más y mejor organizadas y hay otras que no lo están en absoluto».

Bordaisco explicó los «beneficios» de este sistema: «existe en primer lugar la gran empresa que es la que tiene la flota de barcos y la que tiene el acceso a la materia prima de la fuente directa. Cuando la traen a tierra necesitan procesarla. En vez de hacerlo ellos mismos, que es lo que tendrían que hacer, para reducir los costos laborales empezaron a contratar, a veces mediante factura, otras no, a pseudo cooperativas. ¿Cómo se organizaban estas pseudo cooperativas? Generalmente la misma empresa les proponía a los trabajadores para que no se quedaran sin trabajo, que formen una cooperativa. Formaban una cooperativa con el apoyo económico de la empresa y ponían a un referente, a un mandamas, como Presidente. Le daban el pescado a la cooperativa y el mandamas convocaba a la gente para que lo procese. No tener trabajadores registrados y evitar los períodos de imactividad son algunos de los beneficios de este sistema».

Según Villaola, es muy fácil comprobar el fraude laboral ya que las empresas no pueden procesar la materia prima que declaran con la cantidad de empleados que dicen tener. «Hay empresas que pescan 300 toneladas por día y tienen 20 trabajadores registrados en los frigoríficos cuando deberían tener 300 para procesar esa cantidad de materia prima. Por ley, el que pesca debe tener la capacidad de procesar lo que captura. Si el SENASA siguiera el recorrido, la trazabilidad de la mercadería, sería muy fácil de comprobar dónde se procesa el pescado, que es en sucuchos y no en los frigoríficos», indicó. Además el dirigente de la UTPYA denunció que en muchos casos no se declara lo que verdaderamente se pesca y el recurso está «en serio peligro de extinción si no se controla y toman medidas adecuadas para preservarlo».

 

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