La FeTIA estuvo en la 4ta marcha a Lago Escondido.

Rubén Ciuró, participó de la Cuarta Marcha al Lago Escondido en contra de las operaciones fraudulentas y la pérdida de Soberanía Territorial en representación de los trabajadores de la Federación de Trabajadores de la Industria, Servicios y Afines -FeTIA/CTA (de la cual es Secretario de Derechos Humanos) y de la agrupación Hacha y Tiza.

A pesar de los fallos en la justicia que ordenaron a Joseph Lewis a habilitar el camino público hacia el lago cuyas costas deberían ser de acceso para cualquiera que quiera visitarlo y de los procesos judiciales por la venta fraudulenta de ese territorio a manos extranjeras, durante la movilización sufrieron ataques del personal de seguridad privada del empresario amigo del Presidente Mauricio Macri. También denunciaron la complicidad de la policía de Río Negro con el magnate. En esta nota, Sabrina Roth dialoga con Rubén sobre la experiencia.

¿En qué consistió esta Cuarta Marcha al Lago Escondido?

Esta cuarta marcha organizada por la Fundación Interactiva para Promover la Cultura del Agua (FIPCA) cuyo referente es Julio Urien se hizo a través de dos vías: el viaje por el sendero de montaña, que se conoce como el camino largo y otra por el camino corto de Tacuifí a través del cual se puede ir y volver en el día.

En mi caso particular fui con otros 20 compañeros, coordinados por El Vikingo y Javier, por el camino largo, que todo el tiempo tiene unos paisajes bellísimos. Pasamos por el Lago Soberanía, el Lago Monte y llegamos a Lago Escondido. Fueron tres  días de intensas caminaras cargados con mochilas y un kayak con el cual navegamos después por nuestro lago. El primer día caminamos diez horas, el segundo ocho y el tercero doce. Después de cada caminata había que armar las carpas y la cena. En la cordillera en esa zona, cuando está el sol hace calor. El agua es transparente y helada. Es todo muy lindo pero cuando el sol no levantó o cayó se siente un frío que pega. Con esto quiero decir que el camino largo no puede hacerlo cualquiera, requiere cierta condición física para llegar a un lugar que debería ser de acceso público. El camino corto, que debería estar habilitado, estaba cerrado con tranqueras y tuvo que intervenir la propia policía de Río Negro y un juez que dio lugar a un amparo para que habiliten un camino que el Poder Judicial ya determinó que debería funcionar para cualquiera que quiera llegar a disfrutar de un paisaje que es de todos los argentinos.

¿Cuál fue el objetivo de esta marcha?

El objetivo fue hacer un ejercicio de soberanía. Disfrutar de ese pedacito de Patria, mantener el tema en agenda, particularmente en un año electoral, y exigir que se cumplan con los fallos judiciales para que esa porción de nuestro territorio pueda ser disfrutada por cualquier argentino/a que quiera y pueda llegar. Ese fue el objetivo del viaje general y se cumplió.

¿Por qué decidiste participar?

Como trabajador e integrante de la FeTIA decidí sumarme junto a otros compañeros que eran parte del grupo general porque tenemos un amplio sentido de patria y los trabajadores siempre hemos sido la última trinchera en su defensa. Y así como defendemos los intereses y los derechos conquistados de los trabajadores frente a las corporaciones multinacionales y las patronales voraces también correspondía que conformáramos parte de esa patriada que se hizo mojándole la oreja a ese multimillonario inglés amigo del presidente Macri.

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¿Qué inconvenientes tuvieron que atravesar?

Por un lado la inexistencia de partes del camino que está descuidado e impide la llegada por cuestiones físicas de cualquiera que tenga ganas de llegar. Por otro lado, cuando llegamos al lago, los compañeros que habían ido a otras marchas por la soberanía pudieron verificar que el ejército privado de Lewis, sus mulos, habían cambiado las estacas que marcaban el camino público. Es decir, llegamos a un lugar absolutamente inhóspito, en declive, con la parte que daba al lago llena de juncos. Pero la mayor dificultad fue que la patota de Lewis ejercitó permanentemente una presión sobre todo el grupo y la policía rionegrina, haciendo horas extras para el empresario y que llegaba y se iba del lago con los medios de Lewis, estaba como línea de defensa de esta patota.

De todas maneras, la situación más grave fue cuando este grupo de mercenarios tiraron a dos compañeros que estaban en un kayac en el lago que es de todos los argentinos. Los rodearon con distintas lanchas, generaron olas para que se diera vuelta, y finalmente lo agarraron y lo voltearon. Los tuvieron en el agua helada largo rato y los amenazaban con que iban a saber entonces lo que era morir por hipotermia. Además perdimos un dron y otros equipos electrónicos. Afortunadamente y gracias a la claridad y firmeza de estos compañeros finalmente fueron llevados a donde estábamos nosotros porque inicialmente querían dejarlos en la cabecera de la casa de Lewis para montar una teatralización de un operativo de rescate. Les dimos ropa seca e inmediatamente empezamos a presionar a la policía rionegrina para que nos tomen la denuncia e impusimos que se diera un operativo de evacuación. Los compañeros que fueron tirados al agua alrededor de las 4 de la tarde, recién fueron sacados a las 12 de la noche. Más tarde en El Bolsón se formalizó una denuncia. Nosotros mantuvimos nuestras guardias y nos fuimos del lago según lo previsto, a pesar de que la patota de Lewis quería que nos evacuaran a todos.

¿Cómo se sintieron como grupo y cómo reaccionaron frente a esos atropellos?

Nos sentimos indignados e irritados, pero el grupo de veinte compañeros era de un  alto nivel político y de compromiso y se había acordado no responder a las provocaciones. Así que armamos las carpas, pasamos ahí dos noches y reafirmamos frente a todos los inconvenientes que un grupo de argentinos llegamos y nos quedamos en nuestro lago.

¿Qué dejó esta experiencia?

La importancia de la experiencia es que puso sobre la mesa el tema, que es un tema de trascendencia provincial y nacional. Desnudó otra vez el carácter servil del gobierno de Alberto Weretilneck y de la policía rionegrina respecto a Lewis y además permitió mostrar un alto grado de nobleza de la política. Esta marcha permitió mostrar que la política también es esto, no sólo la rosca y las mezquindades a las que muchas veces nos vemos expuestos por parte del presidente, la UCR, o políticos como Massa y Urtubey. Sentimos que permitió revalorizar la política como herramienta de cambio de la realidad y la voluntad y la decisión militante de confrontar con el poder y no permitir que se consoliden situaciones que de ninguna manera deben naturalizarse como en este caso, que haya una porción de territorio nacional, encima de frontera, que este extranjerizada.

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