En un evento sin precedentes, sindicatos de todo el mundo salieron a las calles de Ginebra el día de ayer (17 de junio) para reclamar “Una OIT para el Siglo XXI – Hace falta un Nuevo Contrato Social”. Miles de representantes sindicales, que alzaron la voz por los millones de trabajadores a los que representan, mostraron su compromiso de frenar los abusos en el ámbito laboral y de instaurar un nuevo contrato social. La decisión de organizar dicha manifestación la tomó el Congreso Mundial de la CSI, celebrado en diciembre de 2018 en Copenhague.

Nos encontramos inmersos en plenas negociaciones que pueden lograr avances históricos. Sobre la mesa tenemos una Declaración de la OIT que establece un nivel mínimo de derechos para todos los trabajadores, así como normas vinculantes que atajan con eficacia la violencia y el acoso en el trabajo. Confío en que podamos conseguir que se aprueben, junto a los gobiernos y empleadores”, declaró Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI.

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La OIT celebró su centenario con un informe sobre el futuro del trabajo titulado “Trabajar para un futuro más prometedor” que presenta ambiciosas propuestas para abordar los retos del futuro. El informe propugna un contrato social reforzado basado en una garantía laboral universal.

Dicha garantía laboral universal otorgaría a todos los trabajadores – independientemente de sus condiciones de empleo – los derechos fundamentales incluidos en los principios de la OIT (la abolición del trabajo infantil y el trabajo forzoso, la eliminación de la discriminación en el trabajo y la libertad de asociación y el derecho a la negociación colectiva), así como el derecho a un salario digno, a la sanidad y la seguridad en el trabajo y al control propio sobre la jornada laboral.

Tenemos que aprovechar el potencial de la digitalización y la automatización, así como de la transición a los modos de producción sostenibles desde el punto de vista medioambiental, mientras afrontamos los riesgos y retos de la digitalización y de los nuevos modelos de negocios que utilizan las empresas para eludir la responsabilidad hacia sus trabajadores. Asimismo, tenemos que adoptar medidas que aborden de manera significativa la violencia de género, que constituye una de las causas fundamentales de las persistentes desigualdades entre hombres y mujeres. Además, tenemos que abordar los niveles cada vez mayores de desigualdad de riqueza e ingresos, garantizando los derechos fundamentales de los trabajadores como la libertad de asociación y la negociación colectiva, así como asegurarnos de que los derechos de los trabajadores a un entorno laboral seguro y saludable sean absolutos. Todo esto se puede lograr y estamos avanzando juntos, desde las acciones en las calles hasta las negociaciones de las normas vinculantes”, concluyó Burrow.

Fuente: CSI

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