Pedro Wasiejko, secretario adjunto de la CTA y titular de la Comisión del Salario Mínimo en el marco del Consejo del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, destacó que «la convocatoria a la comisión de empleo para definir políticas para combatir al trabajo irregular es un avance significativo. Ante todo implica atender lo que era un reclamo histórico de la CTA que es el de darle continuidad a este ámbito de discusión tripartito. Desde hace años planteamos la necesidad de que este instrumento de negociación cumpla con las funciones para las que fue creado que excede la mera fijación del salario mínimo», expresó Wasiejko. En el Consejo también se definió el aumento del 25 % del salario mínimo en dos tramos. $ 2670 a partir del 1 de septiembre y $ 2875 a partir del 1 de febrero.

 

Wasiejko, que también preside la Federación de Trabajadores de la Industria y Afines (FeTIA) reclamó sin embargo que aun continúa pendiente «fijar los lineamientos, metodología, pautas y normas para la definición de una canasta básica que se convierta en un elemento de referencia para la determinación del salario mínimo». «En tanto no se establezca el valor real de la canasta la modificación del salario mínimo tiene un impacto parcial», agregó.

 

Wasiejko destacó que «el Consejo del Salario es una herramienta y una instancia sumamente significativa para impulsar una experiencia de concertación de todos los sectores productivos a favor de un proceso de redistribución justa de los ingresos y de reindustrialización en el país. Es primordial incorporar a la agenda la situación no sólo de los trabajadores formales sino también de la fuerza laboral precarizada, de los trabajadores estatales municipales y provinciales».

 

Respecto al papel de la CTA dentro del Consejo, Wasiejko señaló que «es importante recordar que desde el 2004, cuando se reiniciaron estos encuentros, nuestra central votó en forma negativa los despachos de mayoría y las actas resultantes de las reuniones plenarias, hasta que en 2010 se abstuvo por considerar que si bien el incremento del SMVM era importante para los trabajadores que no están contemplados bajo ningún convenio colectivo de trabajo, no era suficiente. Nuestra participación y nuestro voto, hasta entonces, era meramente testimonial. El año pasado, no sólo dejó de serlo, sino que también se transformó en un voto positivo porque, fundamentalmente, logramos la incorporación de una propuesta hecha por nuestra central que no sólo permitió destrabar la empantanada negociación sino que también y por primera vez, permitió que se agregara lo que era una demanda histórica de nuestro espacio: que en estas reuniones se trataran otros temas que fueran más allá del aumento del mínimo. Este año, la participación de la CTA dentro de este ámbito la revalidó como un actor de importancia, que plantea propuestas concretas para beneficiar al conjunto de los trabajadores. En este sentido, la convocatoria a la Comisión de Empleo para discutir políticas para combatir el trabajo irregular surgió de una demanda que sostuvimos en el tiempo. Un avance significativo, que celebramos y que nos alegra en tanto implica un gran logro. No es suficiente, lo sabemos, pero es un gran paso. Resta seguir discutiendo, debatiendo y fortaleciendo estos espacios tripartitos en los que no sólo se benefician los trabajadores sino también los empresarios y la sociedad en su conjunto».

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