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La FeTIA reclama la presencia de los trabajadores en los acuerdos del Mercosur.
/en Noticias de la FETIALA FETIA RECLAMA LA PRESENCIA DE LOS TRABAJADORES PARA CERRAR ESTOS ACUERDOS.
Nos parece muy importante la posición argentina dada ayer en la reunión de coordinadores de Mercosur, de establecer estudios de impacto antes de avanzar en las negociaciones externas y hacer consultas con los sectores productivos a través de sus organizaciones. En este sentido, y como lo hemos hecho históricamente, ratificamos que los sectores productivos incluyen, qué duda cabe, a los trabajadores y no solo a los empresarios.
La Cancillería argentina ratificó la presencia del país en el Mercosur, al participar de una reunión por videoconferencia de coordinadores nacionales de ese organismo regional.
“Argentina reafirmó al Mercosur como mecanismo sustantivo de integración regional y planteó la necesidad de continuar profundizando la agenda interna del bloque en el entendido de que esta cuestión, desatendida en los últimos años, es clave para el desarrollo de la competitividad de nuestros países y la proyección internacional”, y propuso “avanzar conjuntamente en los acuerdos comerciales con Corea del Sur, Canadá, Líbano y Singapur pero incluyendo las salvaguardas necesarias para proteger al sector productivo y el empleo nacional”.
Precisamente estas afirmaciones -que celebramos- nos llevan a plantear la necesidad de que lxs trabajadores, a través de las organizaciones que lo representan, participen activamente en los estudios de impacto antes de cerrar dichos acuerdos. Tenemos experiencia, sabemos el impacto negativo que tuvo para los trabajadores mexicanos como estadounidenses el NAFTA. Nos opusimos al ALCA en su momento, porque sabíamos las consecuencias que iba a sufrir nuestra región. El acuerdo con la Unión Europea, tal como está planteado, es nocivo para nuestro país y para el Mercosur. En este contexto de crisis global -que la pandemia del coronavirus no hace más que agravarlo-, firmar acuerdos comerciales sin analizar en profundidad y con todos los actores afectados, el impacto social y económico que pueda tener resulta temerario.
El Mercosur debería poner el foco hoy en la crisis sanitaria provocada por la pandemia. Se deberían dejar las diferencias a un lado y articular, por ejemplo, el enorme esfuerzo que están haciendo los centros de investigación de nuestros países para buscar una vacuna, socializar los trabajos realizados para detección de anticuerpos, el desarrollo de respiradores, el equipamiento hospitalario, etc. El Mercosur debe estar anclado, en su construcción y desarrollo, en el protagonismo de las organizaciones y movimientos sociales de nuestra región, priorizando sus necesidades, profundizando una política social, económica y culturalmente soberana.
Marcelo Mena Muñoz, titular de Asijemin: Minería Siglo XXI, construyendo un futuro
/en Noticias de la FETIAEn Argentina, el 7 de mayo de 1813, la Asamblea Constituyente crea la “Ley de Fomento Minero”. A partir de allí, la minería en nuestro país se desarrolla ininterrumpidamente dentro de los marcos legales de la República. En homenaje a éste acontecimiento es que celebramos cada 7 de mayo como el Día de la Minería. Más de 200 años después seguimos celebrando la minería como eje fundamental del desarrollo industrial, tecnológico y económico de nuestro país. Pero al mismo tiempo nos debemos enfrentar al desafío, siempre presente, de pensar la minería del futuro, las nuevas necesidades del sector y de la sociedad toda.
El 2020 nos encuentra atravesando un desafío a escala planetaria, afrontar la pandemia del Covid-19 es una tarea de todos y todas, los trabajadores y las trabajadoras de la minería estamos decididos a encarar esta etapa con determinación y responsabilidad.
Las industrias del mundo crujen, las principales economías se desestabilizan, los mercados caen estrepitosamente, las monedas y commodities se devalúan, las sociedades del siglo XXI se ven inmersas en un escenario que pocos se atrevieron a pensar hace algunos meses atrás. Las y los trabajadores sufren rápidamente las consecuencias que la pandemia va dejando a su paso, no solo las relacionadas a la salud (exposición al virus en los trabajos, sistemas de salud devastados); sino también las económicas (suspensiones, despidos, baja de salarios).
Sin embargo, la minería ofrece un escenario esperanzador. El incremento en el valor de algunos metales (oro en el valor más alto de la última década) puede fortalecer la industria minera y abre perspectivas de nuevas inversiones para su desarrollo. La minería recobra su importancia pública, quedando en evidencia la total dependencia que tenemos de esta industria. Es una de las primeras actividades que fueron declaradas como imprescindibles dentro de la batería de medidas tomadas por el gobierno argentino para enfrentar la pandemia del coronavirus. Al mismo tiempo se preservan los empleos del sector y se mantienen los salarios, a la par que se implementan las medidas sanitarias necesarias para prevenir las infecciones de las y los trabajadores. De esta forma, la minería se instala definitivamente como uno de los sectores que ofrece mayores seguridades a las y los trabajadores, tanto por las condiciones en los lugares de trabajo como así también en la remuneración salarial y la estabilidad laboral.
Lo avanzado en materia minera en Argentina es mucho, pero sin dudas insuficiente. Basta comparar la participación de la minería en los distintos productos internos brutos para reafirmar lo dicho anteriormente. En Chile la minería representa el 10% del PBI nacional, en tanto que en Perú alcanzó el 9% en el año anterior. Sin embargo, en nuestro país la minería aporta un 0,6% del PBI, esta diferencia, sobre todo con Chile, no se debe a la falta de minerales en el suelo argentino, sino al lugar asignado a esta actividad dentro de los estados.
De esto se desprende la necesidad de implementar una política estratégica minera a largo plazo que garantice el crecimiento de la actividad, sobre todo teniendo en cuenta los estudios económicos más recientes que establecen la posibilidad real que la minería alcance, mínimamente, el 5% del PBI argentino en el corto plazo.
Creemos imprescindible avanzar en una nueva Ley Nacional de Minería, que reemplace al obsoleto Código de Minería del año 1886, es imposible seguir pensando la minería desde la perspectiva de hace un siglo y medio. El avance de las tecnologías de explotación minera, la utilización de los minerales en productos tecnológicos modernos, la dependencia casi absoluta de todas las industrias de los productos mineros, son algunos de los tópicos a atender en el desarrollo de la nueva Ley. Además, es necesario avanzar en una plataforma de leyes y reglamentaciones que permitan el normal funcionamiento de la actividad en todo el territorio nacional, consideramos a la minería como actividad esencial y estratégica, por lo tanto no pueden haber legislaciones locales que se contrapongan con las nacionales.
Uno de los puntos débiles que ha tenido la minería en nuestro país es todo lo relacionado al debate sobre contaminación ambiental. Decimos “debate” porque el principal traspié se verifica en la opinión pública y no en un estudio real y a fondo sobre la existencia o no de procesos contaminantes. Los avances tecnológicos de las últimas décadas permiten la posibilidad de extremar medidas de seguridad y minimizar al máximo la generación de residuos u otras formas de contaminación. Al mismo tiempo no se le puede exigir a la minería lo que no se le exige a otras actividades, entendiendo que toda actividad humana trae aparejada una alteración del ambiente:, la exigencia debe estar enfocada en reducir al mínimo ésta alteración y generar mecanismos de control que apunten a la sustentabilidad de la industria.
Una propuesta que tenemos desde el sector es la creación de una agencia nacional de control medio ambiental, que abarque a todas las industrias estableciendo estándares de cumplimiento en la producción, para así poder tener herramientas en el control real de la implicancia de cada sector en las alteraciones medioambientales. Que esté compuesta por todos los sectores de la sociedad involucrados en cada industria, dándole de esta forma un esquema amplio y profundo.
El rol del Estado en la planificación y gestión minera debe ser primordial, la participación accionaria del Estado en las distintas empresas ofrece un camino de desarrollo y garantiza la continuidad de la actividad. La creación de una Empresa Nacional Minera es otro camino que se puede tomar en paralelo para el desarrollo soberano y sustentable. Y no cabe duda alguna, que todo esto será posible en tanto y en cuanto la participación de las y los trabajadores se haga efectiva en toda planificación y posterior desarrollo. El compromiso del trabajador y la trabajadora minera tiene que ser nuestro horizonte en la construcción de una minería de nuevo tipo en la Argentina, a esto nos disponemos a ofrecer todos nuestros esfuerzos.
Marcelo Mena Muñoz
Secretario General
Asociación Sindical del Personal Jerárquico, Profesional y Técnico de la Actividad Minera Argentina (Asijemin)
Artículo publicado en sitiogremial.com
LA SALUD DE LXS TRABAJADORES EN TIEMPOS DE PANDEMIA: “¿EN EL TRABAJO ME GANO LA VIDA O LA PIERDO?
/en Noticias de la FETIAPor Guillermo Carrera*
Las verdadera dicotomía no es “economía o salud”, porque uno es un medio y el otro un fin. La tensión actual es entre “Economía Solidaria” vs “especulación miserable”, o sea la vieja disputa entre “Capital y Trabajo” en clave de época.
Y tanto antes como ahora el centro de la puja sigue siendo “la Salud” y el escenario el modelo productivo.
Al igual que el tema de la negociación de la deuda externa, donde el Covid-19, aceleró el proceso, el tema de la Salud de los trabajadores también debe apurar definiciones urgentes y vitales que vienen de arrastre pero que se aceleran en estas circunstancias.
Según los datos del Ministerio de Trabajo en el 2017 y en relación a la Salud de los trabajadores, cada día “aumentan los accidentes y enfermedades profesionales al mismo tiempo que se reducen los puestos de trabajo”.
Esto pone en evidencia que el modelo productivo desacopla la intensificación de ritmos y la precarización del trabajo de los ciclos productivos y de la lógica de oferta y demanda y la ata, simplemente, al aumento constante de la rentabilidad empresarial.
Este antecedente de deterioro de la Salud, que viene en crecimiento desde la “gran reingeniería” global de los 90, tiene características propias de la época y de los cambios en el mundo del trabajo que podemos describir a grandes rasgos como de “aumento del desgaste precoz” de la Salud y el desvío de la contabilidad del aumento de accidentes y daños laborales a las estadísticas de las enfermedades inculpables.
Los factores de riesgos característicos de esta etapa y comunes a todos los ámbitos laborales son: los psicosociales (estrés, bulling, síndrome de Burnout, y demás patologías psicosomáticas derivadas como hipertensión, cáncer ocupacional, etc.); los trastornos musculoesqueléticos producto de la reducción de espacios, intensificación de ritmos y diseños de puestos de trabajos “enfermos” y la exposición a productos químicos y biológicos desconocidos o no lo suficientemente estudiados.
Hoy en día la entrada en escena del Covid-19 pone de relieve lo central del factor de riesgo biológico por sobre el resto. Tanto por su potencia letal y de expansión como por su inminente e ineludible influencia sobre todo el sistema de trabajo a nivel mundial que tendrá de ahora en más.
El tema de la Salud laboral nunca estuvo lo suficientemente ponderado por las dirigencias sindicales del país, basta analizar los convenios colectivos de trabajo para ver la poca presencia de comisiones mixtas de Seguridad e Higiene y de delegados de prevención en sus acuerdos.
Pero a pesar de ello, la organización de los trabajadores logró poner en agenda en tiempo récord el tema del coronavirus y junto con un gobierno sensible y posicionado del lado de los trabajadores, establecieron al Covid como factor de riesgo laboral.
Ahora para acompañar esta medida resulta indispensable establecer como prioridad, el impulso y la garantía por parte del Estado, de contar con Comités Mixtos o de delegados de prevención en todos los lugares de trabajo, según corresponda a cada caso y que su participación sea ineludible para cualquier homologación de protocolos.
Protocolos que minimicen la exposición en tiempo y forma, que incluyan en los procesos de trabajo pautas de higiene especiales en las puestas en marcha, desarrollo y finalización de tareas, espacios amplios con separaciones mínimas de 2 metros, interacciones pautadas sin superposición que garanticen cambios sanos y no “rápidos” como hasta ahora, son varios de los criterios que deberían primar en estos tiempos.
Estos articulados con la reducción de la jornada, una disminución de los ritmos de producción de por lo menos un 25% en relación a los nuevos protocolos y al uso de barbijos obligatorios que obligan a ello y la posibilidad del trabajo a distancia que permiten las nuevas tecnologías sería un buen punto de partida.
Como antecedente y ejemplo me gustaría señalar el caso de “los 5 minutos de lavado de manos” que figuran en el Convenio Colectivo de Trabajo del sector Automotriz del SMATA incorporado a raíz del Cólera en otras épocas.
Este cambio de prioridades y visualización del tema de Salud debería ser el puntapié inicial para poder lograr lo que ni con los factores psicosociales, ni musculoesqueléticos pudimos hacer en su momento, la discusión sobre el propio proceso de trabajo desde una perspectiva de la Salud por sobre la rentabilidad empresarial.
Las crisis siempre son oportunidades de cambio, y es importante aprovecharlas para que de una vez por todas, lxs trabajadores logremos poner en agenda prioritaria el tema de Salud. Esta es una oportunidad única. El mundo está cambiando, y ante los desafíos de los nuevos tiempos es indispensable estar a la altura de la época.
Una herencia poco feliz, una nueva revolución tecnológica las industrias 4.0 y la emergencia del Covid-19 nos debe reafirmar la necesidad imperiosa de lograr nuestra asignatura pendiente. El futuro depende de lo que hagamos hoy.
Aprovechemos estos tiempos para realizar una nueva “reingeniería” que nos permita “ganarnos la vida en el trabajo y no perderla”.
*Guillermo Carrera
*Sec. Adjunto FeTIA Regional Norte
DOS INFORMES RECIENTES DE CIFRA, REVELADORES Y OPORTUNOS.
/en Noticias de la FETIACompartimos dos informes recientes de CIFRA:
Se trata de un resumen de las principales medidas adoptadas hasta la actualidad en respuesta a las graves consecuencias que el aislamiento social preventivo obligatorio tiene sobre la actividad económica y los ingresos de los hogares.
La Mesa Nacional de la CTA se reunió con Alberto Fernández
/en Noticias CTA, Noticias de la FETIALa conducción de la CTA de los Trabajadores fue recibida por el presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la residencia de Olivos. En una reunión de la que participaron también el secretario general Julio Vitobello y los ministros de Trabajo y Educación, Claudio Moroni y Nicolás Trotta, se conversó sobre la situación de las y los trabajadores ante la crisis socioeconómica que atraviesa nuestro país, profundizada por la pandemia de COVID-19.
Desde la Central presentamos un documento con aportes para la reconstrucción de la Argentina una vez que esta etapa se vea superada, e intercambiamos opiniones respecto a las medidas que el Gobierno implementa permanentemente para contener dicha crisis.
Realizamos un repaso de las principales problemáticas de los sectores que componen la Central y reforzamos la necesidad de impulsar Comisiones Mixtas de Higiene y Seguridad en el Trabajo. Respecto a la situación económica, es primordial que los desafíos que plantea la salida de esta crisis sanitaria no recaigan sobre los que menos tienen.
Se planteó la necesidad de la convocatoria al Consejo Económico y Social para debatir y analizar propuestas y acciones para salir de la crisis profundizada por esta pandemia, pero que ya se había desencadenado a raíz de las políticas neoliberales de los últimos cuatro años, basadas en la especulación financiera, un desmedido endeudamiento externo que derivó en una obscena fuga de capitales, una marcada redistribución regresiva del ingreso, la agudización de la desigualdad y la pobreza.
El impuesto a la riqueza, de cuyo debate participa nuestra CTA desde la génesis, es imprescindible para dotar de recursos al Estado y financiar la asistencia que hoy requieren las grandes mayorías populares. A su vez, expresamos nuestro acompañamiento a todas las medidas adoptadas para afrontar situaciones de vulnerabilidad de sectores sensibles como el productivo, pero también el de las y los jubilados y pensionados, entre otros. De la misma forma, es esencial la implementación de herramientas como las recientemente anunciadas para trabajar en la asistencia de víctimas de violencia de género, cuyos casos se han multiplicado y agravado en el marco del aislamiento social obligatorio.
Carlos Girotti
Secretario de Comunicación
Hugo Yasky
Secretario General
(Fuente: CTA)
LA FETIA SE SUMA AL RECHAZO GENERALIZADO DESDE EL AMPLIO ABANICO SINDICAL A LA FIRMA DEL ACUERDO ENTRE LA CGT Y LA UIA.
/en Noticias de la FETIALa Federación de Trabajadores de la Industria, Energía, Servicios y Afines – FeTIA-, manifiesta su rechazo, al acuerdo firmado entre la CGT y la UIA-, ya que significa un retroceso en relación a lo dispuesto por el gobierno de Alberto Fernández que al mismo tiempo de decretar el aislamiento social preventivo y obligatorio como la medida más contundente para enfrentar el riesgo sanitario, lanzó una serie de medidas sociales y laborales para atender el riesgo económico.
La letra del referido DNU (297/20) asegura taxativamente en su artículo 8 que “los trabajadores y trabajadoras del sector privado tendrán derecho al goce íntegro de sus ingresos habituales”. Para la FeTIA, esta decisión es acertada porque permite mantener el nivel de ingresos, fundamental para atravesar el aislamiento garantizando el circuito de la economía. Solo con los trabajadores cobrando el 100% de su salario esta dinámica virtuosa puede mantenerse.
Sin embargo, este acuerdo autoriza a las empresas a reducir hasta un 25% los salarios de los trabajadores que, por la cuarentena, pudieran estar siendo suspendidos, ofrece una cobertura general a las patronales para hacerlo con el visto bueno oficial.
El gobierno ha venido tomando una batería de medidas para atender las consecuencias económicas de la pandemia, recurren en ayuda de los sectores más vulnerables, pero también de las Pymes y del sector productivo. Ahora además se hace cargo del 50 por ciento del salario (con un máximo de 33.500 pesos) de los trabajadores privados en relación de dependencia.
En este contexto no estamos de acuerdo con una reducción salarial que universaliza una quita del 25%, mucho menos con una relación asimétrica donde los empresarios reciben el beneficio de los subsidios de los salarios que garantiza el gobierno. El acuerdo pone en el mismo plano a las pequeñas y medianas empresas que verdaderamente requieren el apoyo del Estado.
La consulta y la participación de todos los sectores representativos del espectro sindical son insoslayables para tomar este tipo de decisiones que afecta al conjunto de los trabajadores.
Deberíamos estar discutiendo cuál es el aporte que hacen las corporaciones, los sectores financieros, el comercio exterior, las grandes fortunas, para paliar en algo la profunda crisis que padecemos.
La FeTIA seguirá apoyando y aportando a las medidas que posibiliten la salida de esta crisis sanitaria y económica, agravada por la herencia macrista, y que hunde en la pobreza y el hambre a gran parte de nuestro pueblo.