trabajo

El informe presenta resumidamente las principales estadísticas que dan cuenta de la situación del mercado laboral y de los trabajadores. Dados los últimos datos disponibles, la información corresponde mayoritariamente a los primeros meses del año, es decir, el período previo a la fuerte devaluación de la moneda y sus consecuencias negativas en términos de inflación, pérdida de ingresos reales, caída de la actividad económica y retracción del empleo.

Aún así, el mercado laboral en ese período evidenció dificultades que seguramente se ven agravadas en el escenario actual y el de los próximos meses.
En el 1° trimestre del año la tasa de desocupación alcanzó el 9,1%; casi dos millones de personas desocupadas en el país. La persistencia de un elevado nivel de desocupación se refleja en un aumento en la duración del desempleo: el 39,4% de los desocupados lleva más de un año en la búsqueda de una ocupación.
En los 4 primeros meses de 2018 no se generó en absoluto empleo registrado, dado que el escaso aumento en el empleo asalariado fue compensado por una caída en la cantidad de trabajadores independientes, revirtiendo la tendencia previa.
La principal rama de actividad afectada fue la industria: la caída del empleo en este sector no cesa desde el inicio del nuevo gobierno. En los primeros 4 meses del año se perdieron 10.300 puestos registrados (-0,9%), que implican en total una reducción de 73.800 puestos desde diciembre de 2015, es decir, una caída total de 5,9%.
El poder adquisitivo promedio de las remuneraciones registradas del sector privado tuvo una leve caída en el 1° cuatrimestre. Para los próximos meses sólo cabe esperar una reducción mayor como resultado de la aceleración inflacionaria. Si bien en las últimas semanas algunos gremios lograron aumentos en torno al 25%, ello tampoco garantiza mantener el poder adquisitivo ante proyecciones de inflación que superan el 30% anual. Puede proyectarse que aumentos salariales del 15% implicarían como mínimo una pérdida de poder adquisitivo del 12% a fin de 2018, mientras que aumentos del 25% se corresponderían con una reducción del 4%.
En el caso del sector público, las pérdidas de salario real resultan mayores que en el sector privado. Ante la intención del gobierno de reducir la masa salarial como uno de las principales formas de ajuste fiscal comprometidas ante el FMI, cabe avizorar una importante disminución real para este año.
Las pérdidas de poder adquisitivo se vuelven dramáticas en el caso del salario mínimo, vital y móvil, ante la decisión que tuvo el gobierno en 2017 de fijar un aumento muy bajo por Decreto y romper la negociación en el ámbito del Consejo del Salario. También sufren importantes pérdidas los haberes jubilatorios y la asignación universal por hijo, determinadas por la nueva fórmula de movilidad jubilatoria.
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Informe CIFRA

Desde que asumió Macri, los trabajadores perdieron más de 3 puntos del Producto Interno Bruto, equivalente a 16.000 millones de dólares.

Esta profunda transferencia de ingresos del trabajo al capital provocada por las medidas adoptadas por la Alianza Cambiemos representa una caída en la participación de los asalariados del 37,4 al 34,3 por ciento del Producto Interno Bruto entre 2015 y 2016. Así se desprende del informe de coyuntura N° 23 de CIFRA que puedes ver aquí:

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Salario real

Compartimos nota de Pablo Manzanelli (CIFRA/CTA) publicada por Página 12 el 27 de septiembre pasado en relación con los salarios reales golpeados por la inflación. La demanda El estudio de Cifra demuestra que la devaluación, la quita de retenciones y la suba de las tarifas provocaron el nivel de inflación más significativo desde las hiperinflaciones de 1989-1990, superando el 46 por ciento interanual en julio según el IPC 9 Provincias de Cifra. 

Tanto el paro de docentes y estatales como los anuncios de un futuro –y aún incierto– paro general se inscriben en un escenario de aumento de la desocupación y fuerte caída del poder adquisitivo de los salarios. Se trata de reclamos con sólidos fundamentos empíricos: más de medio millón de nuevos desocupados y una caída del salario real que solo es superada en términos históricos por las grandes crisis de la historia reciente del país.

En cuanto al empleo, los datos del Indec indican que la desocupación trepó del 6,6 al 9,3 por ciento entre el segundo trimestre de 2015 y 2016, lo que implica 598.010 trabajadores arrojados al desempleo si se proyecta la información de los aglomerados urbanos de la EPH al total del país. El Gobierno apela a la escasa confiabilidad de las estadísticas públicas anteriores para entorpecer la comparación, pero en rigor de verdad ese no era un indicador cuestionado, al menos en una magnitud considerable, y la pérdida de empleo es consistente con la recesión económica y fundamentalmente con la fuerte contracción de la industria y la construcción.

Por su parte, es indiscutible que los salarios reales se contrajeron considerablemente a pesar de que las negociaciones paritarias fueron superiores a los topes que quiso establecer el gobierno inicialmente. La devaluación, la quita de retenciones y la suba de las tarifas provocaron el nivel de inflación más significativo desde las hiperinflaciones de 1989-1990, superando el 46 por ciento interanual en julio según el IPC 9 Provincias de Cifra. Así, a pesar de la caída en agosto y eventualmente de la desaceleración en los meses que siguen, la inflación anual se ubicará en torno al 43 por ciento.

Aun sin considerar los salarios de los trabajadores no registrados y del sector público, la inflación provocó una contracción de los salarios reales en los trabajadores registrados del sector privado del 10,3 por ciento en julio de 2016 respecto al mismo mes del año anterior y se estima que el salario real anual caiga en torno al 7 por ciento en el año para el caso de los trabajadores registrados. Con la incorporación de los trabajadores informales en el cálculo la caída sería superior.

En ese marco, cabe el siguiente interrogante: ¿es la caída del salario real de una magnitud tal que amerite la reapertura de las negociaciones paritarias? Las evidencias empíricas indican que si se contrasta la caída del salario real de este año con las caídas desde la restauración democrática en 1983, la contracción salarial de 2016 solo es superada por las últimas dos grandes crisis de la economía argentina. Es decir, que este nivel de contracción no ocurría desde 2002, cuando implosionó la convertibilidad y el salario real cayó 18,9 por ciento. O hay que remontarse a la hiperinflación de fines de los 80 para observar reducciones superiores: caída del 20 por ciento en 1988 y del 14,5 en 1989.

Es indudable, entonces, que la magnitud de la caída del salario real en 2016 es significativa en términos históricos. Las organizaciones sindicales tendrán mayor o menor “paciencia” ante esta esta situación para activar los reclamos salariales, pero es un hecho que esta caída afecta significativamente a los trabajadores y que se trata, en línea con los intereses del poder económico, de una política central del gobierno como lo insinúa el ajuste salarial implícito en el techo del 17 por ciento que consta en el presupuesto de 2017.

* Investigador de Flacso y Cifra-CTA.

Informe Nº 20 CIFRA:Resultados del primer semestre de Cambiemos

Acaba de publicarse el primer Informe de Coyuntura N° 20 de CIFRA ya se encuentra disponible para descargarlo de nuestra página web (haga click más abajo). En el documento se destacan los resultados del primer semestre de gobierno de la alianza Cambiemos.

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