El resultado de la reunión del Consejo del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (CEPSMVM) que se realizó el pasado viernes se puede calificar, sin ningún lugar a dudas, como trascendental. Y se lo puede hacer desde varios aspectos.

Desde ya para la CTA constituyó un avance significativo en tanto pasó de ser un actor testimonial a uno que, sin exagerar, este año fue trascendental. A través de una propuesta concreta y que beneficiará a miles de trabajadores argentinos -el compromiso que logramos que asumiera el gobierno para tratar junto a las centrales de trabajadores el aumento del tope a las asignaciones familiares en los próximos días-, logró destrabar una negociación que desde sus inicios estaba casi condenada al fracaso y que, a medida que pasaban las largas horas, se volvía cada vez más difícil.

Remontémonos a la previa. Y, por qué no, también a años y declaraciones anteriores. Para la CTA, si bien importante, cada reunión del CEPSMVM terminaba siendo una mera formalidad en la que se aprobaba un acuerdo hecho por lo general previamente y en despachos ajenos al Ministerio de Trabajo entre el resto de quienes integran este ámbito de negociación tripartito. Desde el 2004, cuando se reiniciaron estos encuentros, la CTA votó en forma negativa los despachos de mayoría y las actas resultantes de las reuniones plenarias, hasta que en 2010 se abstuvo por considerar que si bien el incremento del SMVM era importante para los trabajadores que no están contemplados bajo ningún convenio colectivo de trabajo, no era suficiente. Nuestra participación y nuestro voto, hasta entonces, era meramente testimonial. Este año, no sólo dejó de serlo, sino que también se transformó en un voto positivo. Por un lado porque un aumento del 25 % en un contexto internacional de crisis no es menor. Por el otro, porque se logró, a diferencia de todos los años anteriores, que el incremento sea en un sólo tramo. Pero, fundamentalmente, porque logramos la incorporación de una propuesta hecha por nuestra central que no sólo, como decía, permitió destrabar la empantanada negociación sino que también y por primera vez, permitió que se agregara lo que era una demanda histórica de nuestro espacio: que en estas reuniones se trataran otros temas que fueran más allá del aumento del mínimo.

También fue significativo el resultado en tanto se demostró, una vez más, que la unidad en la acción puede beneficiar al conjunto de los trabajadores. ¿En qué radica la fuerza de los búfalos? había preguntado un trabajador de gomerías de Córdoba en un encuentro que organizamos hace unos días desde la FETIA, que es la federación que tengo la suerte de conducir y que agrupa a los compañeros de la industria, servicios y del sector privado que están dentro de la CTA. Radica en la fuerza de la organización y la unidad, indicó. Y esto quedó demostrado este viernes. Sin perder cada uno su identidad, cuando hay un objetivo común y nos organizamos, podemos constituirnos en un actor de peso y lograr acuerdos que benefician al conjunto. De esto se trata. Esto fortalecerá el prestigio que la CTA ha ido construyendo en estos últimos 20 años con propuestas concretas y demostrando también una importante capacidad de movilización.

Un avance significativo entonces, que celebramos y que nos alegra en tanto implica un gran logro en todos estos aspectos que enumeré. No es suficiente, lo sabemos, pero es un gran paso. Resta seguir discutiendo, debatiendo y fortaleciendo estos espacios tripartitos en los que no sólo se benefician los trabajadores sino también los empresarios y la sociedad en su conjunto.

Pedro Wasiejko

Integrante de la Comisión del SMVM en el Consejo del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo

 

 

 

 

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